Blog MariaG

24/01/2010

Julio Cortázar «Historias de Cronopios y de Famas»

Filed under: Reflexiones antes del desayuno — MaríaG @ 6:45 am

HISTORIA VERÍDICA

A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caro, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.

Ahora este señor se siente profundamente agradecido y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios
de la Providencia son inescrutables y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.

Julio Cortázar «Historias de Cronopios y de Famas»

07/12/2009

Las miro, ¡son tan hermosas!

Filed under: ¿De dónde nace una una puta como yo? — MaríaG @ 6:39 am

La primera vez que me fijé en ellas me sobresalté al darme cuenta de lo que estaba pasando.

Había visto cientos de mujeres desnudas hasta ese momento y jamás mi mirada había sido ésa. El cuerpo de mi amiga me turbó y no he podido volver a mirarla igual.
Es como los reflejos condicionados que describía Paulov en sus experimentos, desde ese instante su presencia hace saltar un mecanismo en mí por el que el deseo lo invade todo. Y recuerdo múltiples escenas posteriores en las que ella, ignorante de lo que ocurría en mí, conseguía alterarme sobremanera. La noche que dormimos juntas no pude pegar ojo, estaba sólo pendiente de cada uno de sus movimientos, procurando que una pierna contactara distraídamente, percibía su olor, podía detectar el calor que su cuerpo desprendía. Aún no entiendo como fui capaz de mantener mis manos quietas.

Durante años pensé que aquello era puntual.

Pero sólo había sido el principio.

Ahora las miro. Me gusta observarlas, desvestirlas con la mirada, ir imaginando cómo serán sus cuerpos y cómo reaccionarán bajo mis manos. ¡son tan hermosas!

La peor época es el verano. Nunca imaginé la cantidad de mujeres que permiten que vea su ropa interior, basta con estar atenta. Son descocadas, cada vez más. Alguno diría que lo hacen sin pensar pero no me lo creo. Sienten las miradas penetrantes que les dirigimos y se saben deseadas, probablemente de manera inconsciente y entonces, en vez de taparse, se descubren más.

No gano para sobresaltos. El otro día casi me hipnotiza un movimiento rítmico de unas rotundas posaderas. Llevaba un pantalón blanco ceñido que las botas y la chaquetilla sólo tapaban parcialmente; no podía apartar la mirada de ella y si no llego a estar acompañada, hubiera seguido detrás de aquel metrónomo. Esos pantalones ceñidos, tanto que parecen la piel misma, muestran lo que pretenden ocultar y me torturan.

Los tirantes son un invento pernicioso pues tienen la costumbre de ir resbalando por los hombros, aflojarse para apenas velar aquello que la prenda que sujetan esconde. Y así las féminas me hacen sufrir, mostrando sus hombros, los escotes, el cuello. Imposible acostumbrarme a ver esos recovecos, aparece enseguida la imagen de mis labios besándolos, de su cuerpo estremecido y voto por que regrese la moda de los cuellos cisne.

Y no sé sí prefiero, que se pongan medias o que se las quiten. Esos pantaloncitos, en verano, permiten aireación a sus muslos y a lo que ya no es muslo. Por el contrario la media los pone a resguardo y, sin embargo, también muestran y reclaman.

Tampoco me deja tranquila el calzado, me habla de ella, de si sus pies son grandes o pequeños, incluso imagino su tacto. Y el día que aparecen con sandalias creo desmayarme y quiero sujetarlos entre mis manos y apretarlos suavemente, dejar resbalar mis labios por ellos. ¡Por qué se pintan las uñas? ¿Acaso no saben cómo me reclaman? Sí, lo saben, y yo me siento como animal sumiso buscando el fruto que llevarme a la boca.

Mueven sus dedos y enloquezco. Me miran y caigo a sus pies.

Publicado el 7 de Diciembre de 2009, recuperado de mi blog censurado

27/11/2009

La perla blanca

Filed under: Las putas — MaríaG @ 6:48 am

Siempre ha existido en torno a este oficio la figura de la mantenida, a veces a medio camino entre puta y amante.
Y siempre han rondado por los pasillos de burdeles y mentideros conversaciones sobre el golpe de suerte que Fulanita o Menganita tuvo, por ser retirada por un señor, más o menos pudiente, más o menos panoli.

Después venían las quejas sobre si a cambio había que dedicarle mucho o poco tiempo, sobre si el buen «enamorado» consentiría en que «viese a otros» o sobre que hacer para que no se enterase (incluyendo chivatazo de alguna envidiosa de tan jugosa condición)

Ellos a veces eran conscientes de estar sólo contratando lo que hoy, en gremios respetables y lucrativos llamamos una «iguala». Otras vivían o viven atormentados por la sospecha de no estar siendo correspondidos en sus verdaderas intenciones para con la señorita.

Y no hablo del amor verdadero entre una puta que se prenda de un cliente o viceversa.

Por ser esta situación el pan de cada día en tiempos difíciles, este fragmento de conversación figura como parte del paisaje de fondo en el castizo cine que recreó Jardiel Poncela en «Eloísa está debajo de un almendro»

MUCHACHA 2.°—(A la Muchacha 1.°) ¿Qué me dices? Chica, pues no lo sabía. Oye: ¿Y es hombre de mucha edá?
MUCHACHA 1.°—Cincuenta años.
MUCHACHA 2.°—¿Casao?
MUCHACHA 1.°—Sí; pero no se habla con la mujer.
MUCHACHA 2.°—¿Están regañaos?
MUCHACHA 1.°—No. Que ella se quedó afónica de una gripe.
MUCHACHA 2.°—¿Y es rico?
MUCHACHA 1.°—De lo más.
MUCHACHA 2.°—¿Te da mucha lata?
MUCHACHA 1.°—Mujer… pues lo corriente.
MUCHACHA 2.°—Y ¿cuánto te pasa al mes?
MUCHACHA 1.°—Once duros.
MUCHACHA 2.°—(Con irritación mal disimulada.) ¡Hija!… Yo no sé dónde encontráis esas gangas…
(…)

MUCHACHA 2.°—(A la Muchacha 1.°) Pues di que has encontrao una perla blanca, chica…
MUCHACHA 1.°—La verdá…; no es oro to lo que reluce, ¿sabes? Tie un defezto muy feo.
MUCHACHA 2.°—Mujer, algún defezto había de tener el hombre. ¿Y qué le ocurre?
MUCHACHA 1.°—Que es de lo más sucio y de lo más desastrao.
MUCHACHA 2.°—Bueno; pero eso con paciencia y asperón…
MUCHACHA 1.°—Tratándose de Felipe, no basta. Porque tú no te pues formar una idea de lo cochinísimo que es. En los últimos Carnavales, pa disfrazarse, se puso un cuello limpio y no le conoció nadie.
MUCHACHA 2.°—¡Qué barbaridad! (Siguen hablando aparte.)

23/11/2009

La trama de la vida

Filed under: Reflexiones antes del desayuno — MaríaG @ 6:22 am

«Todo ha de ser captado, comprendido, sentido, todo ha de ser descubierto y reconocido entre las trémulas resonancias del recuerdo; ningún suceso vivido, por insignificante que parezca, ha de ser tenido en poco, un ínfimo lance, el episodio más pequeño, se ha de desarrollar cual si fuese todo un destino, y el destino mismo ha de ser como un tejido amplio y maravilloso en cuya trama cada hilo es guiado con infinita ternura por una mano cariñosa, y colocado a la vera de otro hilo, para ser sostenido por otros mil.»

Rainer María RILKE

Texto publicado el 23 de Noviembre de 2009, recuperado de mi blog censurado

 

02/11/2009

Vuestro espacio: Juego de mayores (anónimo)

Filed under: Vuestro espacio — Etiquetas: — MaríaG @ 6:15 am

Estas línea estan dedicadas a todas las mujeres que se dedican al sexo de pago, especialmente a María, ella; hace un año que la conozco, ejerce la prostitución. La mejor nereida en la cama y la mejor acompañante que he tenido hasta la fecha.
El ternero se encontró con la loba. Ella le enseño muchas cosas, no todas buenas, pero le enseño algo…………..
Me mordió de vez en cuando, para que no me olvidará que aquello era simplemente…………………… un juego de mayores.

Capítulo I

Como decirte que te quiero, amiga confesora……amante esporádica y psicologa de guardia.
Como explicar que te añorare, princesa…… Como olvidaré tu mirada, profunda, sincera, pícara y cruel…….. Como obviar tu cabello, negro como el azabache, deslizandosé como una cascada por tu espalda……….. Como podré dejar de sentir tu cuerpo, el de mi pecado….. Como no más me deilitare con tus labios y con su licor maduro, que emana como nectar de tu boca…… Como no miraré una vez más tu cuerpo imperfecto…… Como no pensar en tí, en tus zapatos altos, en tu tanga y sujetador a juego, en tu sonrisa perdida; aquella que ofreces gratuitamente……. en tu perfección al caminar…… Como dejar de notar tus caricias esporádicas, sentidas y sensibles……
Como no volver a sentir el tacto de tu piel, suave, esponjosa, cálida y explendida…….. Como dejaré de percibir tu aroma, tu perfume, tus olores…….
Como obviaré tus ojos…………….tus ojos.
Como dejar de sentir tu sexo, cálido y acogedor, húmedo y complaciente….
Como decirte, como contarte………………………… simplemente con palabras; un abrazo sentido y amable; tal vez…………. un beso, pero…………..esta vez, sentido y con el corazón.
Nuestras vidas, estaban destinadas a encontrarse, amiga de pocos y amante de muchos.

Capítulo II

Escribo y lloro sobre teclas desgastadas, antiguamente era sobre papel mojado; escribir algo personal tiene sus riesgos, es tu alma la que muestras, no es un anuncio, ni una pretensión…… es escribir lo que sientes, aunque parezcas un estúpido…. es lo que hay, deseo expresarlo y contarlo, deseo que tú…. lo leas, putero como yo; deseo decir lo que pienso y siento. Todo se perderá a golpe de tecla, mi historia, mis sentimientos, mis citas, y mis rencores………………………….. Esta bien.
Borrar y seguir, como puedas o como te dejaron. No soy un triste, ni un solitario; nadie me entendió.. solo soy un ser humano, nada más……….mi cara se refleja en el monitor segun escribo estas palabras…..tantas cosas que decir, tantas ganas de escribir, tantos deseos de acabar, el relato acabó….que el final se escriba, que los niños canten, y las mujeres bailen, que yo; insinificante ser , descanse y descanse….que sea definitivo y no una recopilación, que sea sentido y con el corazon, con el corazon mio, el que palpita segun escribo, arritmico corazon, que solo genera dolor a su alrededor……. Que tu mi musa no me olvides,…… Que tu mi niña sonrias sin chutes de drogadiccion……….. Que tu mi amor, te acuerdes de mis caricias……………………………. que yo, vagabundo del amor, no te olvide aunque quiera. Que me ames sin ser amada…………………….. Que me comprendas incomprendida……………….. . Oh puta,, cuanto te quise, cuanto te ame. De noche pienso en tí, y de día simplemente muero. Es privado, es exclusivo, es algo entre tú y yo.
Tú me diste lo que queria, yo perdí demasiado; conocí algo que me faltaba, es como aquel que conoce el amor en una pelicula o tal vez el odio; solo hay que pagar la entrada………………………demasiadas entradas y demasiadas peliculas.

La consecuencia y el final.

Me conoces y sabes lo más oscuro de mi, lo toleras y lo asumes sin importancia, yo sin embargo………… me averguenzo.
Mi cama seguirá vacia, mi corazón solo, perdido, palpitando con ritmo arritmico, totalmente desafinado. El lapiz se va acabando, queda poco por escribir, el sacapuntas…… hizo su misión, la cumplió; pero el lapiz se acaba……….. tal vez como la vida.
Todo tiene un principio y un final, todo tiene un lado malo y uno bueno, todos somos jekill y mr hide, todos queremos amar y se amados, el equilibrio………..la madurez, la sensatez….cualidades que no poseo, como tampoco……tengo amor.
Gracias; os doy las gracias………..aunque sea pagando……… tú puta; me ofreciste los momentos más especiales de mi vida, por desgracia o suerte; volveré a repetir la frase, me la conozco demasiado bien………………………………..

Cuanto cobras?

PD: dedicado a Maria, con o sin G………….excepcional.

 

Texto publicado el 2 de Noviembre de 2009, recuperado de mi blog censurado

16/10/2009

Los pijamas quirúrgicos

Filed under: La verdad no hay quien la crea — MaríaG @ 4:35 am

Hasta el momento no me lo había planteado, quizá porque la tendencia lógica es huir de los lugares que te puedan resultar conocidos por tu otra profesión. En este caso la tentación fue más poderosa. En una tranquila tarde de sábado me dediqué a chatear un rato. Juan estaba de guardia en un hospital. De mi edad, quién sabe si de mí misma promoción, morbeábamos con la posibilidad de ser ya conocidos, que le fuera a ver o quedar fuera un poco más tarde. Quedó en llamarme. Y yo me quedé imaginando cómo sería ir a trabajar al centro pero esta vez sin llevar puesto un pijama quirúrgico.

Alguna vez Carlos me había dicho si me acercaría a su trabajo y habíamos fantaseado con ello. Cuando me llamó y me propuso ir a verle, acepté primero y luego le pregunté dónde. No podía yo imaginar que se encontraba en el mismo sitio que mi interlocutor de hacía unos instantes, eso sí, en distinta unidad.

Así que me puse una faldita, algo cómodo para no tener que quitármelo y quedé con Carlos en la puerta principal. Dos besos y entramos juntos, ascensor, un par de plantas y aparecimos en un corredor. A la izquierda varias enfermeras se afanaban en su trabajo, a la derecha unas puertas sólo para el personal del hospital. Un saludo con la cabeza y nos dirigimos en dirección contraria a ellas.
Una sala de reuniones y un cuarto que cerramos a nuestro paso.
Cama, ordenador y un sillón con pinta muy cómoda. Allí de pie, temblando por los nervios del momento, comenzamos a besarnos sin parar de deslizar nuestras manos por debajo de la ropa. De rodillas le quité los pantalones y me afané por probar el sabor de su miembro. Al principio sólo subió mi vestido y me sentó en la mesa para acceder mejor a mí. Luego la ropa fue saliendo por los aires, esparciéndose por el cuarto. Apasionados, buscábamos nuestros cuerpos, lamiendo, chupando, tanteando con los dedos.
¿Podría llegar alguien? ¿Llamarían a la puerta? Con esa tensión por la posibilidad de ser descubiertos era imposible que la respiración se normalizara, la urgencia del encuentro avivaba mi deseo, sólo quería sentirla dentro, que me montara. Así se lo pedí y no dudó en darme gusto.
No parábamos de hablarnos al oído, de provocarnos. La silla, la mesa, cualquier cosa servía para nuestro fin, de pie o sentados, recostados también, sólo pensábamos en darnos placer.
El sofá lo recorrimos de un lado a otro persiguiéndonos hasta acabar derrengados y sudorosos.

Pocas horas después tenía entre mis brazos a Juan, esta vez fuera de su trabajo. No daba crédito a la audacia del encuentro que había tenido ese mismo día, con otro colega, pocas veces ocurren coincidencias semejantes.

Si lo hubiera imaginado habría me habría parecido más creíble!

Publicado el 16 de Octubre de 2009, Texto recuperado de mi blog censurado

23/09/2009

El trabajo no se toma a broma

Filed under: Así da gusto ser puta — MaríaG @ 4:30 am

Llegaron a mí por recomendación.

Cuando me propusieron la historia tuve todas las dudas del mundo. Son decenas las llamadas que recibo con ideas morbosas que jamás se pondrán en práctica y aquella parecía una más. Así que, hasta el último momento no terminé de confiar.

La idea era muy buena, yo le haría a su amigo una entrevista de trabajo «con final feliz».

Aquello prometía ser interesante.

Me paso el día fantaseando, imaginando mil y una situaciones morbosas y ésta ha sido durante años mi favorita. He imaginado entrevistas de todo tipo, estando yo detrás o delante de la mesa, con una o varias personas, cualquier combinación me ha parecido estupenda para solazarme. Y, por fin, se iba a dar esa situación. Perfecto

Por la mañana un desconocido le llamó, citándole para su entrevista. Se le dio suficiente información como para que resultara creíble y se le facilitó hora y dirección.

Mientras tanto, el cerebro de la operación me daba a mí el curriculo del caballero, el guión usado por el gancho telefónico y pegatinas para buzón, telefonillo y puerta con un nombre de una empresa del sector.

Todo estaba listo, faltaban treinta minutos. Me quité la chaqueta, casi era preferible que desde el principio apreciara el contraste de mi ropa interior con la camisa transparente negra. Una de las medias quedaba justo por el borde de la falda, algún movimiento me permitiría mostrársela. Unos papeles, mi ordenador, la agenda y llaman al timbre.

Un chico alto, treintañero, bien parecido. le acompaño y nos acomodamos en un sofá. Los primeros minutos son míos, le cuento cómo se va a desarrollar el proyecto y las perspectivas a medio plazo. Por el momento, todo sobre ruedas.

Ahora le toca a él. La pregunta sobre sus expectativas le pilla un poco por sorpresa. Estaba un poco nervioso y me complací subiendo el grado de tensión un punto más: puse mi pierna derecha sobre la otra, girando levemente el cuerpo. Era un movimiento totalmente estudiado para descubrir un poco más mis muslos y dejar ver la negra liga que ceñía mi pierna. El efecto fue inmediato, de repente retiró la vista y no supo dónde mirar.

Fue entonces cuando di el siguiente paso preguntándole por sl interés real por ese puesto. Desde luego que era un candidato muy válido y estaba convencida de que desarrollaría su trabajo a la perfección pero no era el único de ese perfil y debía haber algo que me hiciera decantarme por él. Entonces le dije que se vendiera: Qué me podía ofrecer, qué estaba dispuesto a hacer.
Era el momento crucial, había tirado el anzuelo, mi presa se debatía pero no terminaba de abandonarse. Entonces comentó si no sería una broma de sus amigos. Me puse en pie, muy seria preguntándole si acaso aquello le parecía una broma, era mi órdago final. Le agarré una mano y la puse en mi cadera, sin parar de argumentar.

Todos mis esfuerzos se vieron súbitamente recompensados y nos besamos apasionadamente, con furia desatada y, sin tiempo para más, tiramos allí mismo la ropa y caímos en el sofá abrazados. Me parecieron segundos, a lo mejor fueron minutos, el caso es que la intensidad de la situación pudo conmigo en un instante y poco después le tocó a él.

Puede que ésto se encuadre dentro de la sección de acoso laboral. ¡Uf! ¡Vaya experiencia!

 

Publicado el 23 de septiembre de 2009.Texto recuperado de mi blog censurado

22/09/2009

La tarde con Cristina

Filed under: Yo misma y nunca toda yo (Galería fotográfica) — MaríaG @ 4:27 am

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07/09/2009

Mi mulatita

Filed under: Yo misma y nunca toda yo (Galería fotográfica) — MaríaG @ 7:29 am

mulatita pelirroja, MariaG

mulatita pelirroja (MariaG)

 

06/09/2009

Michelle, una mulatita pelirroja

Filed under: Así da gusto ser puta — MaríaG @ 4:11 am

Cuando nos conocimos ella pensó que se encontraba ante una mojigata, por aquello de que yo portaba falda hasta los pies, sin escotes, poco llamativa. Venía de la mano de un amigo suyo, conocedor de mundo, con el que le gustaba verse a escondidas.

Mulata o más bien mulatita, su piel destacaba al lado de la mía. ¡Pelirroja! parecía imposible que encima de esa piel tan oscura se formaran caracolillos de fuego. Desde que descubrí aquel milagro de la naturaleza le pedí que me diera el gusto de dejarse un triangulito hirsuto en el pubis.

La piel tenía un tacto especial, a veces me parecía que había salido de las profundidades del mar. Y ese olor intenso que emanaba su sexo según se excitaba, inconfundiblemente deseable.

Pero lo más sorprendente era la firmeza de sus carnes. No llegaba a la veintena y lo tenía todo en su sitio. A mi me fascinaban esos pechos que desafiaban a la gravedad y que al tocarlos daban la sensación de estar recauchutados. Era un deleite agarrarlos con la mano y presionar levemente con todos los dedos para después llevárselos a la boca. Y los pezones se le ponían duros, reaccionaban a cualquier roce e invitaban a comérselos.

No era puta, tenía vicio.

Le pasaban cosas propias de una peli porno y nos las contaba en la intimidad. Recuerdo muchas, pero la mejor de todas fue aquella en la que su concuñado, de noche, se puso a beber con ella y su novio y les rellenaba el vaso cada poco, así hasta emborracharles. Acostados ya, Mychelle se despertó al notar a alguien en su habitación pero no se novio por no molestar a su compañero de cama. Unas manos le fueron retirando las sábanas hasta dejar su cuerpo desnudo al descubierto y, sin más, se acomodó de costado detrás de ella. Se hacía la dormida pero no pudo evitar empujar su culito para atrás buscando el miembro del intruso. A la mañana siguiente, con todo lo ocurrido muy presente, despertó al durmiente con apasionados besos.

No le hizo falta preguntarnos, entendió desde el principio cómo a mi marido y a mí nos gustaba el sexo . Venía a casa, y morbeábamos acerca de ponerle un delantal y tenerla en casa como sirvienta y que nos complaciera siempre que lo deseáramos y la pudiéramos ofrecer a nuestros amigos. Tanto nos gustaba ese juego que se compró para nosotros un modelito muy oportuno con cofia de puntilla blanca.

Nos decíamos barbaridades en voz baja, retozando en la cama. Al principio era más callada pero con el tiempo fue soltando su lengua y ella solita nos enredaba en fantasías.

Le gustaba mucho darme celos. Le gustaba regodearse quitándome a mi marido, haciéndome ver que él la prefería y que sería ella la que se llevaría la donación de su esencia. Me lo decía cabalgándole, mirándome a los ojos y con la voz entrecortada de puro gusto.

Y, era cierto, a veces mi marido no podía o no quería esperarme y complacía ese deseo de mi negra de saberse elegida. Y a mí me daban ganas de pegarles en pleno éxtasis y la retiraba a empujones de encima de él para subirme y aprovechar sus «sobras», como ella decía. Y luego me corría como loca en una mezcla de celos insoportables y placer incontenible.

Le encantaban las chicas pero era muy tímida y siempre me pedía que fuera yo la que me aproximara primero. Y me decía, «mira esa, que buena está» y suplicaba con la mirada que la conquistara para ella. Luego se volvía loca al conseguir meter su boca entre las piernas de nuestra presa.

Entró en nuestra cama y en nuestros juegos y un día que me pidieron una compañera de puterío fue ella quien me acompañó.

Y hace demasiado que regresó a su país y la echo de menos.

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