06/03/2013
28/02/2013
Ahora más fácil
Una primicia, que supone un pequeño regalo, casi simbólico, después de años.
En los últimos dos meses, he negociado mejores condiciones en el apartamento donde os recibo, que ya no es el que muchos conocíais, aunque está muy muy próximo.
Esto supone, que cuando quedemos en mi apartamento, la tarifa de éste pasa de 30 euros a 20 la hora, lo cual deja inalterado el precio de 130 más apartamento, pero pone el total en 150 cuando nos veamos allí
En desplazamientos, el alojamiento en hotel o apartamento será por vuestra cuenta, y mi tarifa, incluyendo domicilios, continuará siendo de 160 euros la hora.
Horas sucesivas, 100 euros sin añadidos tanto en el apartamento de referencia como en desplazamientos. (por lo tanto 260 en total por dos horas)
Maríag no sube su tarifa, que en años ha quedado inalterada (al contrario que el coste de la vida)
Pero un pequeño guiño a costa de los gastos ajenos a mis servicios espero que os agrade.
Besos
21/02/2013
Cortilandia: La emoción de ir de compras
El morbo radica en ello: puedes ser visto.
En los días previos al establecido, fui quedando con los caballeros a diferentes horas y en distintos puntos del Corte Inglés. No pretendíamos llamar la atención sino tener sexo en cadena en un lugar público. La misión organizativa no fue muy compleja, sólo reubicaciones de última hora por imprevistos.
Me vestí pensando en ello: Una camisa un poco larga, unas medias por mitad del muslo, un abrigo que no me descubriera y discreta, muy discreta.
Ya estaba en el sitio concertado cuando leí un mensaje del primero de los participantes. Lo malo fue que no tenía el teléfono del segundo para cambiar el sitio. Así que, directamente me planté en los servicios donde habíamos quedado y me dispuse a hacer tiempo. Desde corta distancia iba viendo entrar y salir hombres y en una de esas no pude resistirme. A uno de ellos le pregunté si tenía unos minutos que las compras me ponían muy nerviosa. Fui rechazada y así cinco veces pero el sexto aceptó y pasó conmigo.
Fui a besarle pero me dio la vuelta, levantó el abrigo y, cuando vio que no llevaba nada más sobre mis nalgas, dejó caer su pantalón y me empujó hacia delante con firmeza. Le dio el tiempo justo de embocármela y se corrió dejando mis muslos empapados de leche. E igual que vino, se fue.
El segundo participante ya estaba esperando cuando salí. No quise ponérselo tan fácil, hice como que no le había reconocido y pasé por su lado chupándome los dedos empapados. Poca genta había como para pasar desapercibidos así que le hice un gesto y nos metimos en unos probadores desguarnecidos.
Le pedí que se sentara y me puse de rodillas para tener acceso a su entrepierna y despacito fui chupándole para sentir como crecía su miembro en mi boca. Me deleité todo lo que pude hasta que me pidió que me subiera encima. Sin hacer ruido cumplí su deseo y me la fui clavando parsimoniosamente, acompasando mis caderas. En ello estaba cuando me dijo al oído que se iba a correr y que quería hacerlo en mi boca. Así que me levanté para recibir aquel néctar en mi boca.
Me dirigí a la siguiente cita, en un servicio. Él me estaba esperando dentro con la puerta entornada y así la dejé al pasar yo. Me desabrochó la blusa mientras me besaba; agarraba con firmeza mis pechos y los lamía. Subió mi pierna para tener más espacio y comenzó a lamer, primero despacio, recreándose; luego uno de sus dedos lo embocó en la entrada y lo movía al ritmo de mis caderas y no paró hasta notar como me estremecía, en silencio, intenso, despacio.
Se levantó, ahora era su turno y allí tal cual estaba, apartó el abrigo y comenzó a penetrarme con toda la violencia e intensidad acumuladas. Entonces se abrió la puerta y apareció otro hombre. Le hicimos sitio, el primero de mis acompañantes le dejó el sitio y directamente me la metió en la boca y el segundo cuando me quise dar cuenta ya había ocupado su puesto y comenzó con su rápido ritmo, firme, enérgico. No se demoraron, poco más podíamos estar ahí sin que nos molestaran y eso incrementaba la intensidad de las sensaciones. Como en una cascada nos corrimos uno tras otro. Todo realmente delicioso.
Nos alisamos la ropa e intentando disimular nuestra turbación, salimos por separado, como si no nos conociéramos. Definitivamente me encanta ir de compras por los Centros Comerciales, nunca sabes lo que te vas a encontrar.
23/01/2013
22/01/2013
08/01/2013
02/01/2013
¿Quién escribe por MariaG?
¿Quien escribe por MariaG?
Tengo prácticamente la misma imaginación que un pez. Debo disculparme por ello.
Sí, me disculpo porque, lamentablemente no sé hacer relatos de ciencia-ficción, ni tan siquiera de corte erótico-festivo.
Descubrí mi afición por la escritura en gerundio. Simplemente un día me puse a escribir, a contarme a mí misma aquello que había pasado, a plasmar las imágenes que corrían por mi mente y que poblaban mis recuerdos.
Me limité a dibujar con la pluma lo que ya se había dibujado en mi retina. Aquellos hechos que fuertemente me habían impactado y que pertenecían al ámbito más privado de mi persona: Al sexo.
Al día siguiente releí lo escrito de un tirón la noche anterior. Reconocí los hechos tal cual habían ocurrido, describiendo las sensaciones vividas por mí, pensamientos inconfesables, deseos carnales; describiendo lo que pasaba por mis dedos, lo que estremecía mi ser.
Y me gustó, me excitó y reconocí en aquello una vida propia ajena a mí.
Desde ese día, cuando todos duermen, en un momento de calma, cierro los ojos y revivo encuentros, horas de vicio, ratos lujuriosos, instantes prohibidos.
Lo sé, para muchos es impensable que una “cualquiera” como yo empuñe la estilográfica, igual que es impensable que haya podido leer más que una revista o que tenga un currículo profesional y académico interesante.
Nada importa, MariaG es lo que tú quieras que sea.
Puedo ser común, alguien con quien toparse a la vuelta de la esquina de cualquier ciudad. O puedo ser producto de la imaginación de un negro literario, cual princesa de las Mil y una Noches. ¿La autoría de mis relatos? Basta con conocerme, para intuir la verdad.
Pero la vanidad no importa y todo es importante.











