Las mil y una noches con Amarna Miller

11/08/2015 5 Por MaríaG

Me encanta el porno, tengo que reconocerlo.

Y no puedo decir que me guste sólo una modalidad, porque depende mucho del día, me pierdo por muy diversas categorías.

Hay veces que mi imaginación está poblada de imágenes inconfesables y entonces me recreo en aspectos más oscuros del placer y del recuerdo.

Otras me deleito con la sensualidad de los cuerpos femeninos, las curvas, texturas, colores, casi me parece llegar a oler sus cuerpos. Me quedo subyugada con los labios de una mujer y me derrito al ver como busca los de otra. Tórridos y húmedos volcanes que despiertan mi lujuria. Contemplo milimétricamente su piel, hasta las perlas de sudor que la recorren. Es una actitud que linda con la adoración de las hembras y sus cualidades organolépticas. Me perdería en todos los recovecos para degustarlas.

Unos días mozas, otros maduritas (especialmente las que llaman MILF, madres que me follaría), depiladas por completo o con felpudos recortaditos, rubias, morenas,… Y la categoría imprescindible, las pelirrojas y con muchas pecas y en todas las tonalidades posibles de su naturaleza.

Una vez, recuerdo perfectamente el vídeo, una pelirroja con un negro, me pareció oír una interjección en español. Pero no volví a pensar en ello. Esa misma chica la vi después dándole una nota a una recepcionista para verla en los servicios ahí quedó todo hasta que el otro día me hablaron de una entrevista en la tele a una actriz porno. Pocas veces encuentro jugosas estas cosas. Hay demasiada artificialidad que rompe el encanto. Así que acostumbro a ver festivales y espectáculos varios de forma más profesional que por puro morbo.

Esta vez fue diferente, la reconocí según la vi. Entonces quise llamarla, escribirla, que supiera de mi existencia y de las horas que he pasado en su contemplación.

Este fue el primer video que vi de ella  y en el eque me rindió a sus pies:

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Amarna y Risto

 

Besos