El regalo

Nada indicaba que fuera algo distinto de una cita más.

No nos conocíamos y se retrasaba, ya andaba yo un tanto mosca. Le llamé de nuevo y aún no había salido pero me dijo que me llevaría una sorpresa para que le disculpara.

Al abrir la puerta ya me pareció que sería algo insólito, mas poco podía ver con tan poca luz.

Lucía nos esperaba en la habitación y quedó enmudecida por lo que teníamos delante.

Con esos taconazos superaba con mucho el metro noventa, melena larga y rubia, tipito estrecho de teen. Minifalda de escándalo, transparencias y cuero por arriba, anillos, collares y pendientes, hermoso marco para esta joya. Una muñeca preciosa, seria y apetitosa. Cuando se relaja y va tomando confianza, su amplia sonrisa comienza a aparecer, muestra unos dientes blancos y los ojos vivos.

Los primeros minutos de conocimiento mutuo, besos a dos, carmín en los pezones, caricias, ropa que cae, besos a tres, culos rotundos, un despliegue de cuerpos deseosos de disfrutarse.

Cuando me dijo que el regalo era mío, ya no hubo bajo el sol nada más para mí. La coloqué en el centro de la cama y yo, en un ladito, perdí el sentido. Entontecida recorría su cuerpo con mi vista y luego con los dedos. Se mostraba muy tímida, abría sus preciosos ojos y me seguía. La contemplé hasta bebérmela. Tras mis manos, mi boca. La fui cubriendo de besos.

La miraba a los ojos y me sumergía en sus labios. Y así pasaban los minutos y yo no me podía despegar de aquel vicio. Sólo hubiera renunciado a aquello durante unos segundos para cabalgar sobre ella pero para sentirla totalmente. Y me rechazó, dijo que sólo quería sentirse plenamente dentro de la madre de sus hijos!

Y como no me iba a conformar con menos de eso, preferí no subirme y buscar con mi boca lo que me negaba de otras maneras.

Su miembro era perfecto, con un diámetro apropiado para comer cómodamente, para jugar. Recto, hermoso, incitante, un juguete para lamer y saborear a fondo. Tumbada entre sus piernas, con mi cabeza bien cerca, quise recrearme en una felación sin prisas, hecha casi más para mi disfrute que para el de ella.

Y después de perderme en la contemplación, frotando mi cuerpo contra las sábanas en cada movimiento. Después de ese rato casi de adoración, volví a ocuparme de sus labios y a susurrarle al oído mientras nos masturbábamos al unísono.

Fue así como se corrió, como saltaron los chorros blanquecinos, como llenó su abdomen y su mano de ese precioso jugo nutricio que corrí a chupar, a degustar sus matices.

Aún nada sabía yo de su vida, ni tan siquiera su nombre, sólo que su rostro me resultaba familiar. Alguna preguntilla curiosa le dio pie para comenzar a contarnos sobre sí. Entonces su rostro dejó de ser algo familiar para reconocerla definitivamente.

Confieso que veo porno, mucho porno, que me encanta el porno. Bueno, pues en algún momento la temática de trans me resultó llamativa y la encontré a ella. Un detalle era el que me faltaba recordar para saber la causa de que videos porno me hubieran llamado tanto la atención como para recordarla.

Entonces me lo dijo: Pocas veces se encuentras bellezones así, jovencitas y, como remate, hermanas gemelas!! Eso impacta y no se olvida. Y yo no lo había olvidado. Brasileñas, como no y perfectas.

Y ahora aquí, a mi disposición, un sueño hecho realidad.

2 comentarios para “El regalo”

  • Donatien Alphonse François:

    Sigo con cierta devocion este blog, nunca me he atrevido a comentar nada, cada vez que escribes alguna de tus azañas o sugerentes historias, quiero vivir alguna de ellas.

    Ahora que he vuelto por Navidad, como el turron espero realizar alguna, ¿No te parece?

    Con lo puta que eres, el telefono de tu regalo lo tendras a mano.

    Gracias en nombre de todos los que te leemos y nos alegras el dia con tus relatos.

    Feliz Navidad y hasta muy pronto.

  • Feliz Navidad!!

    Si tengo su teléfono, también fotos muy sugerentes. Por el momento, afortunadamente para todos, sigue en España.

    Besos

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Este espacio lo he buscado para contaros cómo he llegado a ser puta, mis vivencias, mi intensa vida sexual. En fin, todo lo que no le puedo contar a cualquiera.

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