Una cena de Guía Geisha, entre barcelonesas y en Madrid

Cuatro mujeres alrededor de una mesa. Pero no cuatro cualquiera, sino cuatro perfectos ejemplares del gremio más antiguo del mundo.

Cuando llegué al restaurante ya estaban ellas dos esperando, con una copita de vino blanco. Hacía años que PaulaVip  y yo estábamos deseando este momento; rubia, atractiva, elegante, una estupenda conversadora. Gabriela, un tanto tímida al principio, con esa sonrisa que ilumina por completo el rostro y te encandila; ella también acababa de llegar de Barcelona. Y antes de que nos tomaran nota apareció Sofía Caramelo y suerte que yo estaba sentada porque casi me mata del infarto. Era imposible que pasara desapercibida. ¿Guapa? Sí, claro y rubia y alta y un montón de cosas más, pero todo se quedaba en mero adorno al fijar los ojos en su exuberante delantera.

Una cena intensa, cargada de todo aquello que una puta no puede decir en público.

El efecto en los camareros de cuatro leonas fue totalmente asombroso y predecible. Asombroso porque es la primera vez en mi vida que varios camareros consiguen no parar de confundirse al servir una mesa, sólo porque sus ojos descansaban de continuo en la casta Sofía y claro, como a mí lo de jugar siempre me provoca, pues hice los comentarios justos para terminar de ponerles nerviosos. Pero no, no  me dio su número de teléfono, aunque se ruborizó por nuestras bromas

Así que, la mala cabeza de Sofía al vestirse con tanta generosidad nos aportó un plato de croquetas, decenas de miradas perdidas y muchas risas.

Llegó el momento de abandonar el restaurante. Y detrás de la última de nosotras las puertas no se cerraron sino que dieron salida apresurada al morenazo argentino que nos había estado sirviendo la mesa. Paula estuvo rápida como el rayo y consiguió que el chico nos diera su contacto, nunca se sabe qué puede pasar en una noche loca y después un beso.

Partimos pues  a tomar una copa y no habíamos andado más de trescientos metros cuando nos dio alcance y esta vez no le dejé escapar tan fácilmente. Por la Gran Vía Madrileña fui tocando todo su cuerpo mientras no separaba mis labios de los suyos.

Otra mesa, ésta redonda, dio cabida también a dos acompañantes masculinos y a una quinta dama, Amanda, una nena menuda y dulce.  No podíamos pasar desapercibidas, llegaron a estar los cuatro camareros apostados en la barra de nuestra espalda, contemplándonos y corriendo solícitos ante cualquiera de nuestros deseos. Incluso me prestaron una mano inocente que diera fe de la textura absolutamente maravillosa de los pechos de Sofía.

Se trataron muchos temas y quedó tanto por decir! Fue un honor compartir con vosotras tan deliciosa velada. Gracias

2 comentarios para “Una cena de Guía Geisha, entre barcelonesas y en Madrid”

  • Realmente fue una velada maravillosa, Maria, y espero que se repita, ahora que voy a pasear a menudo por Madrid.. Felicidades por este sitio, verdaderamente un buen rincon para el vicio mas elevado.. Gabriela

  • Yo siempre estoy deseosa de compartir mantel y lo que sea menester con una mujer hermosa. Quedo a tu entera disposición.

    Besos

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Este espacio lo he buscado para contaros cómo he llegado a ser puta, mis vivencias, mi intensa vida sexual. En fin, todo lo que no le puedo contar a cualquiera.

MariaG sexo natural, tu puta en Madrid