Cuando un café no es suficiente

Mi relación con el teléfono es de amor y de odio. Le dedico horas diarias y oigo todo tipo de fantasías. Así que cuando me dijo la primera vez, una voz masculina, que ellos eran una pareja que vivía en el Sur de España, que me habían leído y  su morbo era conocerme, me sonó a trola. No le presté mucha atención y le pedí que me llamara cuando estuviera con ella.

Y así lo hizo. Desde hace unos meses  nos hemos escrito alguna vez y hemos intercambiado alguna llamada, incluso he visto una foto de su rostro, velado pero con una ardorosa mirada. Ellos no han compartido nunca lecho y ensueñan con meterme a mí. A ella no le gustan especialmente las mujeres pero estoy presente en sus fantasías cuando retozan juntos.

Llevaba dos días de intenso trabajo y me derramé en el sofá. Nos disponíamos a pasar una plácida tarde de Domingo solos en casa, cuando sonó el teléfono y era ella. Me gusta su voz  aterciopelada, es como imagino su piel. Me dio una buena noticia, a no mucho tardar tendrán que viajar a la capital y es posible que hicieran un pequeño hueco para que nos viéramos.

Pero no, la posibilidad de conocernos y tomar sólo un café no me bastaba. Quería verla donde pudiera besarla, quería desnudarla despacio y recorrerla.  Y empecé a describirle todo lo que deseaba hacer con ella. Me encontré a mí misma con una mano dentro de mis braguitas y la respiración acelerada. Mi marido no daba crédito a lo que veía e iba un paso por delante de mí quitándose ropa. Al otro lado del teléfono ella hacía lo mismo.

Cogí lo primero que vieron mis ojos de tamaño moderado, un tubo de cristal con un puro dentro. Me serviría de consolador. Mientras con la palma de la mano describía círculos y me apretaba, con los dedos jugaba con aquel dildo improvisado, chapoteando e introduciéndolo despacio.

Entonces ella comenzó a cabalgar a su hombre y a gemir y dar gritos de placer. Era imposible no imitarla y sin despegarme del teléfono le pedí que continuara él dándome placer. Me decía como me deseaba, las ganas que tenía de comerme la boca y después seguir con todo mi cuerpo, como quería compartir a su macho conmigo y que nos montara a las dos y que compartiéramos su leche. La intensidad de los jadeos subía progresivamente y nuestras lenguas estaban desatadas.

Nos corrimos las dos, sin ninguna moderación, con profusión de gritos y exclamaciones.

Entonces le dije que ahora le tocaba complacer a mi marido y le pasé el teléfono. No escuchaba sus palabras pero no me hacía falta. Le fue llevando poco a poco, incrementando la intensidad, haciéndole gritar de insoportable deseo. Hasta que nos precipitamos en un orgasmo común y salvaje. Caímos jadeantes.

Apenas sin aliento nos despedimos. Fue toda una experiencia, sexo en directo al teléfono. Real, apasionado, imprevisto.

Seguro que vienen y seguro que tomaremos café pero seguro que será acompañado de bollos.

2 comentarios para “Cuando un café no es suficiente”

  • guss_28arg:

    es increible a lo que llega la mente de la mano del morbo. la exitacion es mayor y mas profunda produciendo un orgasmo mas intenso. el solo oir a otra persona y saber lo que uno llega a producirle con el solo hecho de oir su voz sus gemidos lo hace mas exitante. exelente maria saludos guss

  • Pareja del Sur:

    Nuestra experiencia es, algo diferente de lo que es disfrutar de su compañía, tenemos contacto desde hace meses pero “físicamente” no nos conocemos.
    Dibujamos su rostro con lo que sus fotos nos dejan ver, y es tan apetecible que no nos privamos de incluirla en nuestros juegos; he de reconocer que aunque no suelen gustarme las mujeres, ella me excita; me identifico con su manera de entender y disfrutar del sexo y ese “feeling” de nuestra primera conversación incrementó el morbo.
    Ella en un principio no tomó en serio la proposición que le hicimos, como tantas que habrá recibido supongo… “llámame cuando estés con ella” fue su respuesta cuando mi marido marco su número por vez primera.
    Y un día la llamé, En varias ocasiones hemos hablado con ella mientras tenemos sexo, y eso ha ido alimentando el deseo y las fantasías de sentirla sobre mi piel,recorrerla…
    Esta vez subiríamos a la capital y queríamos tan solo ponernos caras, no hay tiempo para mas.
    Mi cuerpo se tensa cuando hablo con ella, me excito, me muevo diferente y hasta mi voz dulcea, mi marido lo nota y no duda en aprovechar la excitación del momento para empapar su bigote de mi olor.
    Una voz al otro lado me pregunta que estoy haciendo y no quiero engañarla, deseo que sepa que mi marido mueve un dildo dentro de mí mientras hablo con ella; dos segundos mas tarde sexo real, en directo, yo excitándola a ella, ella excitándome a mi, mi marido excitándose con la situación, el suyo desnudándose para ella, y nosotras escuchándonos jadeantes de placer hasta derramarnos con nuestros hombres y vaciarlos en un concierto de gemidos
    Sin duda una experiencia muy inusual con ella, de las que no había leído aun en el blog hasta que lo publicó el otro día, solo con leerlo volví a humedecerme…
    Y es que su morbosidad te envuelve, no se si será posible pero quiero ese café con bollos … YA!!

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Este espacio lo he buscado para contaros cómo he llegado a ser puta, mis vivencias, mi intensa vida sexual. En fin, todo lo que no le puedo contar a cualquiera.

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