Mi regalo de cumpleaños

Creo que me he saltado alguna cosa importante para entenderme mejor, ésto ocurrió muy al principio, de hecho creo que fue mi primera experiencia. 

Lo tenían todo previsto pero a mí no me habían dicho nada, sólo íbamos a cenar y después a tomar algo para celebrar mi cumple.
No sospeché nada hasta que no estuvimos dentro. Me quedé de piedra, de repente quería escabullirme, realmente no estaba preparada para el espectáculo que se ofrecía ante mis ojos: mesitas bajas repartidas por un gran local, asientos colocados en semicírculos rellenos de población masculina y gráciles féminas muy ligeras de ropa repartidas por aquí y por allá; al fondo un escenario donde unas estupendas bailarinas amenizaban la noche descubriendo sus cuerpos.

Nos sentamos muy cerca del escenario y pedimos algo de beber. Eramos cinco, mi amiga y yo debíamos ser las únicas espectadoras del local.

Se me salían los ojos de las órbitas y no podía dejar de mirar cómo bailaban. Me fijaba en sus cuerpos, en cómo se movían, incluso en la dificultad técnica de su danza. Estaba como hipnotizada, apenas si conseguían mantener conmigo una conversación interesante. Y todos la mar de animados como si aquello fuera lo más normal del mundo.
Empezaron a acercarse, en grupos de cinco o seis, hermosas todas y se sentaban intercaladas entre nosotros para darnos palique. Siempre he sido tímida para estos lances y no terminaba de encontrarme cómoda.

Sin previo aviso una de ellas se puso de pie delante de uno de mis amigos y comenzó a bailarle. Yo estaba atónita, no debí siquiera parpadear durante el tiempo que aquella morena se contoneaba sobre él. Se me debía notar el grado de alteración que tenía, procuraba contenerme, por aquello de la compostura, nunca se me pasó or la imaginación que pudiera ocurrir nada más. Me equivocaba.

Mi amiga estaba charlando animadamente con varias de las chicas, yo comentaba el panorama con mi hombre cuando una preciosa muñeca de piel cobriza se acercó a mí para presentarse. No se me habría ocurrido pensar que yo pudiera ser la destinataria, pensaba que las mujeres seríamos entes pasivos. ¡Qué ingenua era!
Se puso delante de mí, de pie y con sus piernas abrió las mías para colocarse en el centro. Y empezó a bailar. Pero este baile era distinto de los que había visto en las otras mesas. Ella me rozaba con todo su cuerpo, se restregaba contra el mío y me miraba, me miraba con un deseo que jamás había visto en los ojos de una mujer.
Estaba totalmente paralizada por la emoción no podía más que mirarla, sólo existía ella. Estaba ruborizada, acalorada. Tenía puesta una camisa con corchetes, aún no entiendo cómo se fueron desabrochando mientras ella movía su cuerpo sobre mí y quedé inmovil con la camisa abierta.
Ese fue el momento que aprovechó para recorrerme con su lengua, besó y lamió toda parte de mi cuerpo visible.
Cuando llegó a mi cuello estaba medio muerta, oía su respiración y cerraba los ojos para sólo sertirla a ella.
Hubiera podido hacer de mí lo que quisiera, en ese momento sólo existía su cuerpo. Ella había despertado en mí una pasión de la que yo no sospechaba ser capaz.

Se terminó y desapareció dejándome desmadejada por completo, con la ropa abierta, recostada en mi asiento, la cabeza inclinada hacia atrás, los brazos caídos.
Entonces fui consciente de la cantidad de ojos que estaban vueltos hacia mí, habíamos sido el espectáculo de la noche. Y lejos de darme súbitamente apuro, me excitó más, si aún eso era posible.

De regreso a casa todas las imágenes se agolpaban en mi cabeza. Deseaba intensamente a esa mujer, como a pocos en mi vida he deseado y recordaba como me miraban todos esos hombres. Nos faltó tiempo para meternos en la cama para culminar la noche.

Acababa de vivir un intenso deseo por las mujeres y excitación por ser mirada lujuriosamente. Desde entonces ambas cosas constituirían parte de mi morbo.

Años después he vuelto al mismo local queriendo revivir aquella fiesta. Pero lamentablemente ahora se ha transformado en un club con algunas chicas que bailan, nada que ver con lo que conocimos.

 

(Publicado 10-01-2009, recuperado de mi blog censurado)

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Este espacio lo he buscado para contaros cómo he llegado a ser puta, mis vivencias, mi intensa vida sexual. En fin, todo lo que no le puedo contar a cualquiera.

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