El lobo disfrazado de cordero

Cuando llamó parecía un tipo nervioso y algo cortante en su forma de expresarse. No le di mayor importancia, supuse que se le pasaría.

Alto y fornido, rondando los sesenta, daba el mismo aspecto por teléfono que en persona. Pero en seguida comenzó a comportarse de manera muy peculiar. Hablaba en un tono muy inferior al que correspondía a su volumen torácico, farfullaba  y me veía obligada a pedirle que repitiera lo que decía, cada dos por tres. Ésto despertaba su hilaridad y me tildaba de estúpida por no llegar a comprenderle.

Entonces repetía las frases pero hablando si cabe más rápido, dando la sensación de boca pastosa, enredaba una palabra con otra. Claro que él debía pensar que era mi coeficiente intelectual lo que impedía colegir el significado de la maraña léxica.  Y se reía, cerraba los ojos, levantaba la cabeza. Yo estaba muy intranquila, no me parecía un tipo normal. Escribí un mensaje, necesitaba saber que mi marido estaba cerca por si la cosa se ponía negra.

Sus pupilas muy dilatadas no llamaban la atención en aquella habitación en penumbra pero sí sus movimientos oculares rítmicos y los leves tics de cabeza. Y no tardó más de cinco minutos en mostrarme cuál era la causa de sus desatinos, extendiendo un polvo blanco sobre la mesilla y ofreciéndome.

Hace años que descubrí que prefería el sexo en su estado puro, sin otros matices que los aportados por la novedad del encuentro de tu piel con la de otro. Rehusé.

Se quitó la ropa mientras me acariciaba. Repentinamente parecía querer una relación normal. Y durante un rato empezaba la cosa a funcionar. Me pidió que le tocara los pezones. Así lo hice y ese fue el momento de la primera crisis.

Porque, todo el mundo sabe que existe una única forma de tocar correctamente los pezones de un hombre y pensar otra cosa es tomar el pelo, ¿no? No era mi intención discutirlo y me apliqué en colocar los pulgares hacia dentro, las palmas sin contacto, el resto de dedos hacia atrás,… Momentáneamente la fiera se aplacó, se recostó en el lecho e incluso llegó a relajarse.

Las bromas que me gastaban no solamente eran de mal gusto sino que no tenían gracia ninguna; buscaban, simplemente, mi humillación.  Así que lo tomé como un ejercicio, a ver hasta dónde nos llevaba la cosa.

No me tocaba, decía que yo estaba deseosa de correrme, apunto y que era mejor para mí que no hubiera contacto. Lo repetía constantemente,” no te corras”,”contente”. Era evidente que su apreciación de lo que ocurría no se ajustaba a la realidad.

A ratos todo era perfecto y yo una mujer maravillosa; otros ratos todo era una mierda. Daba igual lo que yo hiciera,  le parecía mal y, sin embargo, gustaba de tenerme una hora tras otra, de castigarme verbalmente.

Cumplía el tiempo estipulado. Me pidió un vaso de agua y cuando volví   le encontré completando su atuendo. Grosero y agresivo pidió la devolución de su dinero. En ese momento todo lo que él había descargado sobre mí se me subió a la cabeza, se agitó mi sangre, se ruborizó mi piel. Cierto miedo por mi integridad física quiso hacerse un hueco en mi mente. Pero pudo más la rabia que sentía por ese maltrato inmerecido y repetido. Hice una llamada, sin duda estaba  al otro lado de la línea, al otro lado de la puerta.

Se lo dije, le dije que había llamado para pedir ayuda y se rió con más ganas. Quitó importancia al incidente y se marcho, afirmando que lo hacía para que cuando regresara le tratara mejor.

A los pocos minutos volvió a llamar a la puerta. Volvió a entrar, volvió a contratar mis servicios y volvió a comportarse como un cretino bipolar. Y de nuevo, en uno de sus ataques de ira, volvió a agarrar la puerta y largarse.

No acaba aquí la cosa, al día siguiente recibí un mensaje suyo afirmando que podíamos repetir sin recordar lo que había acontecido. Se hizo tarde, muy tarde, antes tenía otros temas que atender y esperó pacientemente.

Pensé que la otra noche debía estar un poco pasado de vueltas y que aquella podía ser la oportunidad de conocerle en su estado natural y de disfrutar y desquitarnos por las horas de tortura.

Cuán equivocada estaba.

Su comportamiento fue peor, si cabe. Estoy segura de que traía una idea paranoica en la cabeza, quería algún modo de vengarse de las mujeres que mal le trataron, de las deseadas putas inalcanzables, vengarse de su madre, su esposa o de la humanidad; y repitió el mismo patrón de la anterior vez, sólo que ahora acortado, ahorrándome el trago de tener que echarle.

¿Qué cuerpo se le quedará a este hombre cuando analice su comportamiento estando sereno? Es evidente que no lo hará, las drogas sólo anestesian una conciencia ya dormida. Cuando leo las sentencias en las que el consumo de ciertas sustancias supone un atenuante me pregunto de quién es la responsabilidad de meterse algo en el cuerpo.  Entonces recuerdo la obra “La venganza de Don Mendo” y ese pasaje antológico y, simplemente, sonrío:

“… ¡Serena escúchame, Magdalena,
porque no fui yo… no fui!
Fue el maldito cariñena
que se apoderó de mí.
Entre un vaso y otro vaso
el Barón las cartas dio;…”

 

8 comentarios para “El lobo disfrazado de cordero”

  • carlosnv:

    Hay mucha cretina suelta que dice que tus experiencias son solo relatos ficticios para exacerbar el morbo, algo así como relatos porno inventados, y punto. ¡Que equivocadas!
    Esta experiencia atroz, demuestra tres cosas:
    Uno, que las cretinas están equivocadas. La experiencia no tiene nada de motivante. Es deprimente y yo diría que tiene ribetes humillantes, incluso para ti.
    Dos, que tienes un valor a toda prueba. Muy pocas personas se atreverían a poner negro sobre blanco una cosa así, y tú eres una de ellas.
    Tres, que aún a pesar de tratarse de un mal nacido y una escoria humana, tu trataste de cumplir con tu parte del pacto, e inclusive lo recibiste dos veces más, imagino que con la secreta esperanza de que al fin se presentara la persona normal.
    Actuaste con infinita paciencia. Imagino que ahí se habrán entremezclado tus realidades vitales; trataste de redimir al crápula a base de caricias, de dulzura y comprensión.
    No lo conseguiste, porque cuando se está tan torcido, ni una mujer como tu puede obrar el milagro. No te sientas mal. Es mejor olvidarlo, y se que tu lo conseguirás.
    En cuanto a él, esperemos que no pueda hacerle daño a inguna otra chica, y que la naturaleza, piadosa, obre pronto y nos ahorre su presencia. Hay seres que nunca debieron de haber nacido.
    Mi admiración para ti. Me congratulo por conocerte

  • Lo cierto es que me puso al límite y yo quise apurar el caliz. Me imagino que mucho de lo que pasó por mi mente en esos momentes es lo mismo que les pasa a cientos de mujeres que se enfrentan a situaciones muy complicadas, en la calle, con delicuentes, estorsionadores,… No perdí de vista en ningún momento que se podía ir de las manos, que el tipo se podía poner mucho más agresivo y que me la estaba jugando.

    Besos

  • A veces hay mala suerte en este negocio, pero una aprende. O debería. Un tío que da problemas NO COMPENSA, me parece una temeridad por tu parte volverle a aceptar una vez que vistes que se comportaba violentamente.

    Un “cretino completo” como éste lo será en estado normal o metido de farla hasta las cejas. Yo no soy de dar segundas oportunidades salvo casos muy excepcionales.

  • A.C.:

    Estremecedor relato, estremecedora experiencia. Suscribo quasi por completo el comentario de Carlos, con una pequeña diferencia. No sé hasta que punto es recomendable adentrarse en la boca del lobo, por segunda vez. ¿Realmente merece la pena poner en peligro tu integridad física? Me parece como poco arriesgado, arriesgadísimo.
    Ten cuidado

    Un beso

  • Tienes razón, ariesgado es, pero no podía resignarme a pensar que fuera a ser siempre así. Quería pensar que su talante era provocado por su estado de alteración. En fin, a veces soy un tanto ingenua.
    Besos Princesa

  • asturiano:

    Para mí no es del todo raro que cosas así sucedan. La prostitución no es un juego ni tampoco una broma; ni tampoco es reconocida por todos los sectores de la sociedad como un trabajo legítimo… Ese tipo pudo haber tenido malas experiencias anteriores con otras mujeres (“prostitutas” y no prostitutas); podría ser alguien mal socializado para quien muchas de las mujeres resultan opresoras cuando él intenta relacionarse con ellas, y en este sentido la instrumentalización que del sexo hace la mujer que realiza prostitución en su propio beneficio, pero que se intenta presentar socialmente como otra cosa cuando se ofertan esta clase de “servicios”/relaciones, puede producir una fuerte disonancia en algunos hombres que son usuarios y generar violencia en ellos.

    Esto te lo dice un ex-cliente (que alguna vez respondió un poco “agresivamente” en una situación de prostitución).
    Pienso que la prostitución –en el fondo– significa algo de fracaso o de burla para la mayoría de los hombres.

    Saludos

  • Es posible que algún hombre viva el recurso de la prostitución como un fracaso. Pero la gran mayoría acude como una opción más, no les merma su capacidad para relacionarse con mujeres pero sí lo hacen más relajados, sin la premura de tener que pescar una, sí o sí; también se ven liberados de la necesidad de perseguir secretarias o de alternar con desconocidas para completar un sexo parcialemnte satisfecho en su hogar; pueden poner en práctica fantasías inconfesables o acariciar a una mujer muy deseable a la que no tendría acceso de otra manera.
    Puedes verlo con un prisma derrotista pero me temo que resulte más beneficioso de lo que tú crees para caminar un tanto más relajado por la vida.

    Besos

  • MARIA TENERIFE:

    Hola Maria…
    Buff bastante corajuda y paciencia tienes… aunq cuidate q hay muxo loco suelto!
    Yo tmb trabajo sabes? soy española 23 años y el 1 dia de curro tuve una experiencia similar y lo he pasado muy muy mal…
    He desistido de atender gente q al verla no me de cierto grado de confianza o mas si veo tmb ciertos polvillos alrededor…:s mala señal! ganare menos pero estare mas trankila… me ha quedado el susto un poco creo ejje!
    Leo tu blog cada tanto ya q un cliente aki en madrid me ha hablado maravillas de ti y al tener el portatil conectado cuando me visito me dejo la dire del blog!!!
    Kizas alguna vez me anime a conocerte con el o sin el. ;-)
    Beso maja! cuidate!!!

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Este espacio lo he buscado para contaros cómo he llegado a ser puta, mis vivencias, mi intensa vida sexual. En fin, todo lo que no le puedo contar a cualquiera.

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