La culpa la tiene Elektra

Salí agitada. Era media mañana de un día de diario y yo no quería que los coches que tenia delante borraran lo que acababa de pasar.

Una hora antes me había abierto la puerta una preciosa trans completamente desnuda. Elektra me había llamado para compartir un cliente, un hermoso joven estresado de su trabajo con la quitanieves. No dio acceso a su casa sino a un universo de placeres.

Él estaba tumbado en la cama, visiblemente estimulado por su compañera de juegos. Fue acercarme a él y comenzaron los besos, primero los dos, luego se nos unió  Elektra, después besos a tres, juegos de nuestros labios encontrando entre medias un miembro erecto.

Y como en un baile me fueron manejando,hasta que me encontré encima del chico  y con Elektra dirigiendo su hermoso aparato para que el otro me empalara primero. Si, empalar, digo bien pues era una verga grande y gruesa que fue entrando en mí despacio, sintiendo como se abre camino en cada pulso, como se tensa y vuelve a empujar.

Y como si fuera una peli porno, directamente Elektra me hizo tumbarme por completo y chupó mi culito: me iba a penetrar por el culo también.

Despacio, disfrutando de cada roce, sintiendo a los dos dentro de mí,  así me hicieron llegar a un éxtasis, dejándome derribada y sudorosa.

Aquella fue una hora de búsqueda del placer en todas las formas que se nos ocurrieron, sin límites,  sin tabúes, puro sexo animal.

Cuando salí de allí aún vibraba.

Y en aquel taxi no pude evitar abrir un poco las piernas y tocarme. Pero aquello no pasó desapercibido y pedí disculpas por mi descaro. Como el taxista pareció entender que una mujer se meta en un coche y se ponga a masturbarse, le conté lo que acababa de pasar.

Sí,  fue una provocación y tuve mi recompensa, o la tuvo él,  según se mire.

Le invité a mirar primero y cuando me hizo saber de su alteración por lo que estaba viendo, entonces le invité  a tocar. Y lo hizo, vaya si lo hizo, tanto que tuvo que parar el coche para terminar la faena con su boca y después yo con la mía.

Y claro que la culpa de todo ésto es de Elektra,  me dejó la cabeza llena de imágenes excitantes y el cuerpo aún deseoso.

 

Besos

 

4 comentarios para “La culpa la tiene Elektra”

  • Tienes el coñito más bonito que he visto en mi vida!

  • Enamorado del piso de arriba.:

    Otra bonita aventura de nuestra maravillosa Maria G, cada línea esta desbordante de erotismo y de pasión. Me encanta leer lo que escribes y lo que haces, nunca me dejas indiferente, eres única, se que es una locura y además es completamente imposible porque ya estas felizmente
    casada, pero sería el mayor placer del mundo poder casarme contigo y seguir disfrutando esas aventuras. Por favor estoy deseando saber más cosas de ti.

  • Fernando:

    Hola María,
    Como siempre me has puesto como una moto… No sé quién me da más envidia de tus dos acompañantes… Pero tengo que quedar contigo y probar tu culo que me tiene loco… Un besazo, a ver si consigo quedar esta semana contigo.

  • Fernando:

    Tras la lectura de esta historia decidí que ya no me frenaba más el impulso, el deseo, de conocer a María. La mañana fue un tanto accidentada, pero la espera mereció la pena, con creces, María es mucho más de lo que imaginaba, su arte, su cuerpo, su saber hacer… todo en ella superaba con creces mis sueños de varios años siguiendo su blog y deseándola perentoriamente.
    El encuentro fue espectacular, saboreé su flujo, acaricié todas sus curvas y me sentía como un adolescente a pesar de mi cincuentena ya cumplida. Temblaba de deseo, pero también de placer. Me atreví a hacer cosas que nunca habría imaginado e incluso me atreví a decir que quería un encuentro con ella y Elektra para vivir nuestra versión del relato. María me prometió que todo se andaría, pero que antes mi «inexplorado culo» tenía que ser suyo…
    Desconozco qué pretende hacer María conmigo y con mi culo, pero deseo averiguarlo pronto, su forma de practicar el sexo, con tal calidad y calidez, me hizo disfrutar como nunca, por eso sé que lo que quiera hacer conmigo será todo un mundo de placer.
    María estoy deseando volver a verte. Tuve un accidente con la moto después de estar contigo y eso me ha tenido fuera de combate, pero estoy contando los minutos para tenerte en mis brazos otra vez. Un beso inmenso

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Este espacio lo he buscado para contaros cómo he llegado a ser puta, mis vivencias, mi intensa vida sexual. En fin, todo lo que no le puedo contar a cualquiera.