Un vicioso Síndrome de Stendhal

13/10/2017 0 Por MaríaG

Estamos totalmente influenciados por las imágenes que nos asaltan. Tenemos a nuestra disposición miles de videos de porno con todo aquello que podamos desear, todo tipo de excitantes escenas, cuerpos de locura, bellezas sin par. Y luego te acercas a un supermercado del vicio y un centenar de ninfas bailan a tu alrededor; puedes comprar a capricho, según el día, hoy la más rubia, mañana la más guapa. Todo está a tu alcance.

Según pasa el tiempo ya no te sirve «cualquier cosa», las mujeres que ves a tu alrededor empiezan a dejar de ser objetos de deseo para transformarse en seres neutros o equiparables a aquella amiga de tu madre que siempre olía a cebolla y había tenido algún hijo más de la cuenta.

Ya no valoras nada más que lo perfecto y dentro de ello, te dedicas a seleccionar por apetencias peregrinas. Te ves a ti mismo encumbrado, preferido y deseado por las mujeres más bellas de la Tierra, eres grande, realmente

Entonces comienzas a padecer un peculiar síndrome de Stendhal en el que la belleza se da por supuesta y ya no es valorada, es el fin de la realidad, del sisfrute en lo cotidiano. Es la muerte del alma.

Pasamos a ser impersonales, perdemos de vista que esas características propias de cada uno, esos defectos, nuestras imperfecciones son las que nos dan nuestra individualidad.

 

Besos