En una calle de Madrid

30/08/2017 3 Por MaríaG

No tenía previsto más que una charla informal. Fui a recogerla al trabajo, una mujer alta y con gracia, rubia de ojos despiertos.

Le abrí la puerta del coche, dos besos. Era tímida y yo fui directa a los temas de interés. Que lo hacía por necesidad, que era temporal, su pareja estaba la tanto,… Y lo más interesante: Quince años atrás, en un club de intercambio, estuvieron con una pareja y no había vuelvo a catar fémina.

La cosa no pintaba mal.

El remite de la llamada era bien conocido, hombre joven y muy morboso, el primero que me llevó a una casa de travestis, hace ya algún tiempo.

Respondí, se estaba masturbando mirando mis fotos. Yo iba al volante, así que le invité a charlar con mi acompañante. No tenía ni idea de cómo iba a reaccionar la novata , por el momento sus respuestas eran un tanto apocadas. Volví a tomar el aparato y le invité a tocarse conmigo pero ante la imposibilidad de seguir al volante, agarré la mano de ella, levanté mi falda, la metí dentro de las bragas y le aseguré que disponía del tiempo que yo tardara en correrme.