{"id":628,"date":"2012-03-14T20:19:17","date_gmt":"2012-03-14T16:19:17","guid":{"rendered":"http:\/\/mariag.org\/?p=628"},"modified":"2012-03-14T20:19:17","modified_gmt":"2012-03-14T16:19:17","slug":"playa-sol-ensaimada-y-palmesanos-turismo-en-palma-de-mallorca","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/mariag.org\/?p=628","title":{"rendered":"Playa, sol, ensaimada y palmesanos: Turismo en Palma de Mallorca"},"content":{"rendered":"<h1>Esta vez no fue idea m\u00eda. Pocos d\u00edas antes est\u00e1bamos los tres comiendo. Conversaci\u00f3n distendida entre un matrimonio y el amante de ella. Nos estaba hablando de su trabajo y de c\u00f3mo tendr\u00eda que viajar pr\u00f3ximamente \u00e9l s\u00f3lo\u00a0 y lo poco que le atra\u00eda la idea.<\/h1>\n<h1>Entonces lanz\u00f3 la pregunta \u201c\u00bfte vienes conmigo, Mar\u00eda? La primera respuesta, acompa\u00f1ada de risas, fue no. Pero insisti\u00f3 y le dijo a mi marido lo bien que me vendr\u00edan dos d\u00edas de vacaciones bajo el sol del Mediterr\u00e1neo. Para mi sorpresa ahora eran los dos los que preguntaban por qu\u00e9 no.\u00a0 De acuerdo, acceder\u00eda con una condici\u00f3n: Poner anuncios en la ciudad de destino para trabajar de puta lo que fuera menester.<\/h1>\n<h1>Tres d\u00edas despu\u00e9s cog\u00edamos\u00a0 un avi\u00f3n para Palma de Mallorca.<\/h1>\n<h1>La perspectiva era estupenda, 48 horas dedicada a retozar con mi amante, teniendo a mi marido controlado en casa y rabioso de celos. Alguna posibilidad de ver alg\u00fan cliente tambi\u00e9n tendr\u00eda pero no confiaba mucho en ello.<\/h1>\n<h1>Aeropuerto, coche de alquiler y hotel. Media hora despu\u00e9s ya est\u00e1bamos llagando a la playa cuando recib\u00ed la primera llamada. El mar tendr\u00eda que esperar y con \u00e9l mi acompa\u00f1ante.<\/h1>\n<h1>Lo que promet\u00eda ser una tranquila ma\u00f1ana de relax fue transform\u00e1ndose en una intensa jornada\u00a0 en la que, uno tras otro fueron llam\u00e1ndome y apareciendo en la habitaci\u00f3n diferentes hombres. Alem\u00e1n el primero y ruso el segundo. Ambos con cuerpos envidiables, rubios, altos, j\u00f3venes, de planta estupenda y perfecto espa\u00f1ol.\u00a0 Ahora se me entremezclan sus im\u00e1genes, apasionados besos, abrazos, caricias. El sudor recorriendo su espalda, los m\u00fasculos relajados tumbado en la cama. Apuraron su tiempo.<\/h1>\n<h1>Ya hab\u00eda pasado la hora de comer y el color rojizo amenazaba con aparecer en sus brazos cuando le recog\u00ed. En una terraza repusimos fuerzas mientras no paraban de pedirme informaci\u00f3n al otro lado del tel\u00e9fono. Y con la cuenta lleg\u00f3 la llamada estrella.<\/h1>\n<h1>Varios mensajes me hab\u00eda mandado desde que se enter\u00f3 de mi viaje pero nunca acab\u00e9 de tomarlo\u00a0 en serio. Para mi sorpresa ella saldr\u00eda del trabajo en unos minutos y en media hora se acercar\u00eda al hotel con el encargo de llevarme no s\u00e9 que papeles. Dentro del bolso llevaba un sobre para m\u00ed. Era su fantas\u00eda, estar a solas con otra mujer y ser\u00eda su marido quien se lo regalara.<\/h1>\n<h1>Estaba todo preparado cuando llam\u00f3 a la puerta. De mi estatura, delgada, temblaba como una hoja. Deseaba primero una ducha relajante, se desvisti\u00f3 solita y ya estaba\u00a0 dentro cuando llegu\u00e9 yo. No retir\u00f3 su boca. Despacio fue entreg\u00e1ndose a mis besos, abriendo sus labios, d\u00e1ndome su lengua.\u00a0 Llen\u00e9 mis manos de jab\u00f3n, le di la vuelta y empec\u00e9 por sus hombros, el cuello, acariciaba con mis manos resbaladizas, desliz\u00e1ndolas hasta sus dedos, tocando cada cent\u00edmetro de su piel.<\/h1>\n<h1>Apretaba mi torso contra el suyo, lam\u00eda su cuello, le susurraba en la oreja. Sus pechos me entretuvieron, peque\u00f1os, firmes, sensibles. Un movimiento circular, una presi\u00f3n intensificada, mis labios aplicados en sus pezones, duros, oscuros, irresistibles.<\/h1>\n<h1>Las piernas bien torneadas, un deleite para masajear y recorrer hasta sus pies. Y volver a subir haciendo espuma entre mis dedos hasta ponerme de nuevo a su altura.<\/h1>\n<h1>Ahora deseaba algo m\u00e1s de ella. Cerr\u00e9 la llave, le abrac\u00e9 con una toalla y la conduje hasta el lecho.<\/h1>\n<h1>Tumbada con los ojos entrecerrados esperaba mi contacto. La cubr\u00ed con mi cuerpo y comenc\u00e9 a besarla. Primero en su boca, despacio, regode\u00e1ndome. Y despu\u00e9s fui bajando entreteni\u00e9ndome para no dejar nada sin catar.<\/h1>\n<h1>As\u00ed llegu\u00e9 a su entrepierna. Le separ\u00e9 un poco m\u00e1s los muslos. Un co\u00f1o de los que ya no se encuentran, con todo su pelo rubiejo, unos labios menores sonrosados y recogidos, una preciosidad. Asomaban unos hilitos transparentes; \u00a0no pude resistirme y apliqu\u00e9 mi boca. Realmente delicioso.<\/h1>\n<h1>Me apliqu\u00e9 en seguir el ritmo de sus caderas, en buscar su placer con mis dedos y mi lengua. \u00a0Fue agit\u00e1ndose cada vez m\u00e1s y, cuando ya estaba apunto de caramelo se incorpor\u00f3. No quer\u00eda correrse tan r\u00e1pido, prefer\u00eda la tortura de esperar un poco m\u00e1s y deseaba hacerme aquello mismo a m\u00ed. Me puse c\u00f3moda. Era la primera vez que ella probaba a otra y lo hizo con toda la dedicaci\u00f3n posible hasta volverme loca. Y me dio su boca con sabor a m\u00ed y rodamos por la cama hasta colocarme encima, con mis piernas ahorquilladas entre las suyas. Y de esta manera comenzamos a movernos, a buscar la una contra la otra nuestro propio placer. Hasta terminar rendidas, tumbadas, jadeantes.<\/h1>\n<h1>Luego, m\u00e1s relajadas nos hicimos unas fotos para mandarle a su pareja que debi\u00f3 de quedar al borde del infarto.<\/h1>\n<h1>Luego no hubo ni playa ni turismo, s\u00f3lo amorosos clientes que desfilaron por la habitaci\u00f3n. Fueron tantas las horas que mi amante estuvo en el bar del hotel \u00a0(el peri\u00f3dico, un partido y luego otro, la cena) que la recepcionista le pregunt\u00f3 si est\u00e1bamos enfadados. Entonces le ped\u00ed que subiera, a partir de ese momento s\u00f3lo aceptar\u00eda salidas para dejarle descansar.<\/h1>\n<h1>Me vino a recoger con la idea de pasar unas horas juntos y de llevarme a cenar. Pero cuando me sub\u00ed en el coche\u00a0 y nos dirig\u00edamos al restaurante me dijo que \u00e9l no ten\u00eda hambre. As\u00ed que me pase\u00f3 un poco por la ciudad y tomamos algo. Claro que no le dije que mi cuerpo ped\u00eda algo consistente para compensar las horas gimn\u00e1sticas pasadas. De regreso, me conform\u00e9 con una manzana del.<\/h1>\n<h1>Tampoco hubo comida al d\u00eda siguiente, ni playa, ni turismo, mi tel\u00e9fono echaba humo. Pero resultaba imposible poder complacer los deseos de todos. Mi tiempo en la isla fue limitado.<\/h1>\n<h1>En alg\u00fan momento de la tarde tuve que dejar libre la habitaci\u00f3n. As\u00ed que el \u00faltimo de mis encuentros ser\u00eda en los servicios del aeropuerto, pocos minutos antes de mi embarque de regreso.<\/h1>\n<h1>Ha sido un viaje intenso y placentero y debo agradecer a los palmesanos las horas de placer que me han brindado. \u00a0Y tambi\u00e9n a mi amante y a mi marido por consentirme todo este vicio.<\/h1>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta vez no fue idea m\u00eda. Pocos d\u00edas antes est\u00e1bamos los tres comiendo. Conversaci\u00f3n distendida entre un matrimonio y el amante de ella. Nos estaba hablando de su trabajo y de c\u00f3mo tendr\u00eda que viajar pr\u00f3ximamente \u00e9l s\u00f3lo\u00a0 y lo poco que le atra\u00eda la idea. Entonces lanz\u00f3 la pregunta \u201c\u00bfte vienes conmigo, Mar\u00eda? 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