{"id":508,"date":"2011-08-15T23:28:55","date_gmt":"2011-08-15T19:28:55","guid":{"rendered":"http:\/\/mariag.org\/?p=508"},"modified":"2011-08-15T23:30:37","modified_gmt":"2011-08-15T19:30:37","slug":"una-clase-de-anatomia-practica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/mariag.org\/?p=508","title":{"rendered":"Una clase de anatom\u00eda pr\u00e1ctica"},"content":{"rendered":"<h1>En mi cabeza rondan im\u00e1genes ficticias de c\u00f3mo ser\u00eda un burdel en los a\u00f1os veinte. Me lo imagino con aderezos de plumas y sedas, con cortinajes tupidos, con una domina buena conocedora de sus ni\u00f1as y siempre atenta al m\u00ednimo deseo de su p\u00fablico. Tiempo de relax, buenos Montecristo o Cohiba, copa y manos de naipes. Sentadas en derredor las bellas se\u00f1oritas capaces de amenizar su tiempo.<\/h1>\n<h1>Por aquel entonces se estilaba un uso que ahora est\u00e1 pr\u00e1cticamente perdido. Costumbre era el llevar a los jovencitos para que se desfogasen y aprendieran las artes amatorias. De esta manera\u00a0 ellos pod\u00edan dejar de pensar en sexo todo el d\u00eda y centrar un poco sus vidas; tambi\u00e9n pod\u00edan cogerle castamente la mano a su novia sin necesidad de tirarse a su yugular, movidos, claro est\u00e1, por las hormonas incontroladas. Los conductores sol\u00edan ser miembros de la propia familia o, en su defecto, amigos algo mayores.<\/h1>\n<h1>Pues bien, cuando recib\u00ed la confirmaci\u00f3n de la hora tuve que pellizcarme. Realmente iba a ocurrir. Muchas veces, a clientes ya conocidos, les he comentado el morbo que me dar\u00eda que me trajeran un hermano, un primo, un hijo. Que me lo trajeran ellos de la mano y que lo encomendaran a mi buen hacer. Que fuera joven e inexperto, que no entendiera de mujeres.<\/h1>\n<h1>Nos saludamos con dos besos, primero el organizador, despu\u00e9s el otro.\u00a0 Casi de la misma estatura que su hermano, pecoso, ojos graciosos, carente de barba, m\u00fasculos alongados. Una monada de mocito. Nos dej\u00f3 solos.<\/h1>\n<h1>Tom\u00e9 su mano para conducirle al dormitorio, mejor sin pre\u00e1mbulos, sin anestesia.<\/h1>\n<h1>Los ojos muy abiertos para mirarme y totalmente quieto en mitad del cuarto, algo sab\u00eda de lo que iba a ocurrir pero no esperaba que realmente ocurriera.<\/h1>\n<h1>Yo iba a ser su regalo de cumplea\u00f1os y seguro que no se lo contar\u00eda a sus amigos.<\/h1>\n<h1>Me acerqu\u00e9 un poco m\u00e1s, \u00a0aferr\u00e9 su cintura y lo atraje hacia m\u00ed. Respiraba intensamente, casi jadeando\u00a0 y sin embargo no hubo ni un solo gesto de dubitativo, sus labios se posaron sobre los m\u00edos. No hab\u00eda duda, aquello lo hab\u00eda practicado m\u00e1s de una vez. Los apretaba contra los m\u00edos lo justo para disfrutar de la caricia y de vez en cuando su lengua buscaba la m\u00eda. Yo no le hubiera ense\u00f1ado mejor.<\/h1>\n<h1>Mis manos mientras tanto comenzaron a recorrerle, cercior\u00e1ndose de\u00a0 la tersura de sus miembros y comenzando a desnudarle. Un cuerpo gracioso, proporcionado y con algunos signos inconfundibles\u00a0 que denotaban su juventud.\u00a0 Ahora le tocaba el turno al m\u00edo y sus ojos fueron un poema, no sab\u00eda a d\u00f3nde mirar, cohibido con el primer cuerpo femenino que ten\u00eda a su alcance. Se lo puse f\u00e1cil, le tumb\u00e9 en la cama y segu\u00ed llevando la iniciativa. Recorr\u00ed su cuerpo primero con mis manos, luego con sus labios y me detuve en su miembro, erecto, turgente. Quer\u00eda besarlo despacio, ir avanzando con mi boca, chuparlo, lamerlo pero tampoco quer\u00eda llevarle hasta el punto donde no se pudiera contener. As\u00ed que me contuve un poco, lo dej\u00e9 para m\u00e1s tarde y me mont\u00e9 sobre \u00e9l.<\/h1>\n<h1>Se lo pregunt\u00e9 y s\u00ed claro que quer\u00eda probar lo calentito que estaba mi sexo. Fui dejando que resbalara poco a poco, movi\u00e9ndome primero oscilante, luego m\u00e1s rotunda hasta que estuvo por completo dentro de m\u00ed.\u00a0 Y no s\u00e9 qu\u00e9 me gustaba m\u00e1s si su cara de felicidad perpleja, la tensi\u00f3n de su miembro o la imposibilidad de que acompas\u00e1ramos una secuencia r\u00edtmica.<\/h1>\n<h1>A mi gusto, fui cogiendo un ritmillo, subiendo y bajando, frotando mis pechos contra su torso, besando su boca de pasada. Estaba congestionado, chapetas asomaban a sus mejillas y se extend\u00eda el rubor por el cuello. De vez en cuando contra\u00eda el gesto, sus ojos volaban, se mord\u00eda el labio inferior.<\/h1>\n<h1>Un placer indescriptible nos fue conduciendo al orgasmo. \u00a0Acostumbrado al placer solitario no hubo vocalizaciones, apenas una crispaci\u00f3n de su rostro y despu\u00e9s una relajaci\u00f3n inconfundible. Se hab\u00eda desparramado dentro de m\u00ed, su simiente calentita afloraba ahora moj\u00e1ndome los muslos. No pude evitarlo, ten\u00eda que conocer tambi\u00e9n su sabor y volv\u00ed a chuparle, unas pocas leng\u00fcetadas m\u00e1s para impregnarme bien de \u00e9l. Permanecimos abrazados hasta recuperar el aliento.<\/h1>\n<h1>S\u00f3lo tuvimos unos minutos de conversaci\u00f3n, las chicas, el sexo, los amigos. Cuando quise darme cuenta \u00e9l ya estaba buscando de nuevo mi contacto. Esta vez nos dar\u00eda m\u00e1s tiempo, quer\u00eda ense\u00f1arle lo que las chicas guardamos entre las piernas, para que lo viera con detenimiento y para que aprendiera a dar placer con su boca y con sus dedos; una clase de anatom\u00eda pr\u00e1ctica que yo no pensaba desaprovechar.<\/h1>\n<h1>Volv\u00ed a jugar con mi boca y esta vez s\u00ed que me regode\u00e9 en la visi\u00f3n de su falo y en las reacciones a mis caricias. Quer\u00eda m\u00e1s, quer\u00eda repetir, quer\u00eda volver a colarse dentro de m\u00ed. As\u00ed que le di gusto mas esta vez le hice trabajar.<\/h1>\n<h1>Colocado encima de m\u00ed, con los brazos sujetando el peso de su cuerpo para no aplastarme, descubri\u00f3 que el sexo tambi\u00e9n requiere un entrenamiento f\u00edsico, estar algo cachas pod\u00eda ser garant\u00eda de un mejor rendimiento. Prob\u00f3 a colocarse de rodillas detr\u00e1s de m\u00ed y aferrarme con firmeza desde esa posici\u00f3n, contemplando mis nalgas, movi\u00e9ndose con libertad. \u00a0De reojo miraba al espejo, espiaba sus movimientos, me recolocaba para fijarse mejor. De medio lado, de frente, de espaldas, una verbena de sensaciones en continuo descubrimiento. Y la que m\u00e1s le gust\u00f3 fue quiz\u00e1 la m\u00e1s intensa, la primera forma de cubrir a una mujer que hab\u00eda probado.<\/h1>\n<h1>No le puse tope, tuvo sexo a demanda hasta que cay\u00f3 rendido junto a m\u00ed. Sudorosos y abrazados hablamos sobre lo que nos acababa de ocurrir, sobre el placer, el sexo y el amor. En este momento de su vida, todo \u00e9sto no era adecuado para poner en pr\u00e1ctica con las muchachitas de su clase, quiz\u00e1 con el tiempo. As\u00ed que, si alg\u00fan d\u00eda sent\u00eda la necesidad incontrolable de reproducir lo que hab\u00eda aprendido, no ten\u00eda m\u00e1s que llamarme, estar\u00eda siempre disponible para \u00e9l. Qui\u00e9n sabe, puede que alg\u00fan d\u00eda me sorprenda y me reclame o puede que simplemente viva en sus sue\u00f1os el resto de sus d\u00edas.<\/h1>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En mi cabeza rondan im\u00e1genes ficticias de c\u00f3mo ser\u00eda un burdel en los a\u00f1os veinte. Me lo imagino con aderezos de plumas y sedas, con cortinajes tupidos, con una domina buena conocedora de sus ni\u00f1as y siempre atenta al m\u00ednimo deseo de su p\u00fablico. 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