{"id":503,"date":"2011-07-17T00:14:55","date_gmt":"2011-07-16T20:14:55","guid":{"rendered":"http:\/\/mariag.org\/?p=503"},"modified":"2011-08-03T03:07:09","modified_gmt":"2011-08-02T23:07:09","slug":"sexo-madrid-relax-madrid-pero-%c2%bfde-donde-viene-mis-clientes","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/mariag.org\/?p=503","title":{"rendered":"Sexo Madrid, Relax Madrid, pero \u00bfde d\u00f3nde viene mis clientes?"},"content":{"rendered":"<h1>En mis anuncios se lee Sexo Madrid, Relax Madrid pero \u00a0cada poco me sorprendo con la diversa procedencia de mis clientes. Recuerdo una hermosa mujer que hizo un viaje sin fin desde el Norte de Espa\u00f1a, en autob\u00fas, para catar su primera hembra. De C\u00e1diz, Santander, Badajoz, Tenerife, Ibiza o Sevilla, de todas ellas y de m\u00e1s ciudades han emprendido un camino cuyo destino era Mar\u00edaG. Y a\u00fan en estos d\u00edas espero conocer a un cooperante que desde Senegal\u00a0 se asoma a mi p\u00e1gina y esp\u00eda mis fotos.<\/h1>\n<h1>A m\u00ed no deja de admirarme.<\/h1>\n<h1>Cuando les tengo delante no puedo evitar un leve temblor, un estremecimiento que delata mis nervios. Deseo intensamente que encuentren lo que buscan que la Mar\u00edaG con la que han so\u00f1ado o\u00a0 vibrado con sus peripecias, sea la que tienen delante.<\/h1>\n<h1>Hoy se ha hecho cuatro horas y media de trayecto de ida y acaba de marcharse de regreso. Se ha ido contento de haberme conocido, encantado de retozar\u00a0 conmigo todo lo que ha querido. Se va con un mont\u00f3n de im\u00e1genes en la cabeza para jugar con ellas cuando yo no est\u00e9.<\/h1>\n<h1>Lo prometido es deuda y a este \u00faltimo le promet\u00ed escribir sobre algunas peticiones que me hacen, unas morbosas otras audaces, todas excitantes.<\/h1>\n<h1>Estuvo llamando durante una temporada y no he vuelto a saber de \u00e9l. Aquel invierno era muy fr\u00edo, recuerdo que fue el d\u00eda en que nev\u00f3 en Madrid. Ten\u00eda el tiempo justo antes de que llegara su mujer, como en el resto de las citas, siempre en el filo de la navaja.<\/h1>\n<h1>No fuimos a la habitaci\u00f3n, las prendas fueron desliz\u00e1ndose de nuestros cuerpos y cayendo al suelo ah\u00ed mismo, en el sal\u00f3n. Con labios impacientes me besaba, con manos temblorosas me acariciaba. \u00a0\u00a0Tomamos posesi\u00f3n de la alfombra, del sof\u00e1 de los butacones y entonces un sonido lejano le demud\u00f3 y sus palabras fueron \u201c\u00a1Mi mujer!\u201d. Eran tres pisos sin ascensor, cada pelda\u00f1o que sub\u00eda me robaba un segundo para recoger todas las prendas desperdigadas y poner en orden aquello. Mir\u00e9 y remir\u00e9,\u00a0 para cerciorarme de no dejar ninguna prueba. Quedaba s\u00f3lo un piso y el p\u00e1nico estaba a punto de apoderarse de m\u00ed, \u00a1no encontraba ning\u00fan sitio donde poder esconderme! Entonces se le ocurri\u00f3 que me metiera en el cuarto de aseo, justo la estancia que quedaba en frente de la puerta principal de la casa.<\/h1>\n<h1>Ah\u00ed con la luz apagada, la puerta abierta y el coraz\u00f3n en un pu\u00f1o escuche como introduc\u00eda las llaves en la cerradura y como la puerta se deslizaba. Apenas me atrev\u00eda a moverme pero necesitaba terminar de vestirme. Milim\u00e9tricamente, conteniendo la respiraci\u00f3n me abrochaba la falda. Mientras, ellos manten\u00edan una intrascendente conversaci\u00f3n. S\u00f3lo me separaba una puerta entreabierta, ven\u00edan a mi cabeza hipot\u00e9ticas im\u00e1genes de lo que podr\u00eda pasar si ella quer\u00eda lavarse las manos cuando, efectivamente, alguien empuj\u00f3 la puerta.<\/h1>\n<h1>\u00a1No! Fueron segundos en los que quise que la tierra me tragara.<\/h1>\n<h1>Cuando le vi, me dieron ganas de chillar, por el susto que me hab\u00eda dado y por los nervios que estaba pasando. Ven\u00eda a darme indicaciones. \u00c9l subir\u00eda con su mujer por las escaleras, procurar\u00eda hacer ruido para que estuviera segura de cu\u00e1l era su ubicaci\u00f3n. Cuando cesaran los pasos deb\u00eda salir sigilosa. Se despidi\u00f3 con un beso.<\/h1>\n<h1>Cerr\u00e9 la puerta tras de m\u00ed y baj\u00e9 los pelda\u00f1os con los zapatos en la mano.<\/h1>\n<h1>En otra ocasi\u00f3n el morbo\u00a0 fue un poco m\u00e1s sofisticado: Quer\u00eda que nos vi\u00e9ramos por la noche, despu\u00e9s de la hora en la que el matrimonio se iba a la cama.\u00a0 Y mientras su mujer dorm\u00eda pl\u00e1cidamente, con unos tapones mitigando los ruidos, nosotros nos solazar\u00edamos\u00a0 all\u00ed mismo, en su propia casa. Todo a oscuras, en total silencio y con la premura que impone el momento. Parece que hasta el aliento te va a delatar.\u00a0 Imaginaba como se encender\u00eda la luz, aparecer\u00eda una fabulosa mujer\u00a0 y que, despu\u00e9s de los momentos de impresi\u00f3n, se unir\u00eda a nuestro juego. Aquello me ten\u00eda muerta de gusto, disfrutando de conseguir la infidelidad del marido en sus propias barbas.<\/h1>\n<h1>Despu\u00e9s de varios encuentros conmigo y con mis amigas Rosa Amor e Irene, me pidi\u00f3 rizar el rizo: En las mismas condiciones pero en la propia cama matrimonial.<\/h1>\n<h1>As\u00ed lo quiso y as\u00ed ocurri\u00f3.<\/h1>\n<h1>Dej\u00e9 todas mis cosas en la entrada y, una vez desnuda, agarr\u00f3 mi mano y me introdujo en la m\u00e1s absoluta oscuridad. Hasta el cuarto emple\u00f3 su m\u00f3vil como linterna y, una vez dentro, me pegu\u00e9 a su cuerpo para no tropezar. Sobre un tatami un \u00fanico colch\u00f3n. Pensaba en esa plataforma, c\u00f3moda para dormir pero para estos menesteres supone un riesgo a\u00f1adido pues en caso de urgencia no hay modo de esconderse debajo de la cama.<\/h1>\n<h1>No pude ver el bulto, tal era la oscuridad pero su respiraci\u00f3n se o\u00eda a nuestro lado y en alg\u00fan momento rebull\u00f3 algo m\u00e1s de lo que me hubiera gustado. \u00a0Lejos de salir corriendo, permanecimos quietos hasta que volvi\u00f3 a calmarse y continuamos con nuestro solaz.<\/h1>\n<h1>Fueron unos momentos de extrema excitaci\u00f3n,\u00a0 nunca la existencia de una esposa se me hab\u00eda hecho tan patente y me estremec\u00eda de placer sintiendo el peso de su hombre sobre m\u00ed. Deb\u00eda moderar mis movimientos, anular los gemidos y al contenerlos se incrementaba el disfrute.<\/h1>\n<h1>La intensidad de aquella escena s\u00f3lo la puedo compara con otra cinematogr\u00e1fica de la pel\u00edcula \u00a0\u201cEnemigo a las puertas\u201d \u00a0en la que aparecen im\u00e1genes dif\u00edciles de olvidar: una pareja, en un dormitorio corrido se abraza uniendo sus cuerpos en movimientos casi imperceptibles.<\/h1>\n<h1>Intento poner im\u00e1genes a aquellos momentos y me resulta casi imposible. Con los ojos cerrados, con total oscuridad, s\u00f3lo recuerdo las sensaciones y el silencio.<\/h1>\n<h1>Me han pedido muchas veces otros servicios digamos distintos, he visitado portales, ascensores, garajes, coches y bares, he acudido a domicilios en los que la familia andaba por la casa,&#8230; Y cada vez tiene su morbo, la magia particular de cada cita.<\/h1>\n<h1>Pero todo ello conlleva un peque\u00f1o inconveniente pues algunos clientes, sabedores de mis gustos poco convencionales, buscan que sea yo la que les proponga un encuentro excitante, en un \u00abm\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda\u00bb que me hace rememorar aquel programa de aventuras: Al filo de lo imposible.<\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En mis anuncios se lee Sexo Madrid, Relax Madrid pero \u00a0cada poco me sorprendo con la diversa procedencia de mis clientes. 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