{"id":495,"date":"2011-07-06T13:47:15","date_gmt":"2011-07-06T09:47:15","guid":{"rendered":"http:\/\/mariag.org\/?p=495"},"modified":"2011-07-06T14:49:43","modified_gmt":"2011-07-06T10:49:43","slug":"el-cuarto-oscuro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/mariag.org\/?p=495","title":{"rendered":"El cuarto oscuro"},"content":{"rendered":"<h1>La idea es simple, un habit\u00e1culo en el que la luz es pr\u00e1cticamente inexistente.<\/h1>\n<h1>Los hay que tienen sillas, asientos o camas, los hay con m\u00fasica sugerente, con agujeros en las paredes pero lo esencial permanece: El anonimato.<\/h1>\n<h1>Recuerdo la primera vez que entr\u00e9 en uno, dos parejas m\u00e1s bailaban abrazadas. Yo no estaba muy pendiente, no s\u00e9 en qu\u00e9 momento se produjo el cambio pero cuando volv\u00ed a mirar la chica de mi derecha estaba de rodillas y se aplicaba en la degustaci\u00f3n del miembro que sosten\u00eda entre sus manos. Claro que no pude desviar la mirada y por supuesto que no supe d\u00f3nde meterme cuando la actitud de ella no dejaba lugar a dudas, me ofrec\u00eda compartir su juguete.\u00a0 Aquella imagen fue suficiente para estimular mi fantas\u00eda, una mujer en actitud oferente hacia otra desconocida. Desde entonces no he dejado de visitar todos los cuartos oscuros que me he encontrado.<\/h1>\n<h1>Lo que ocurre dentro de ellos es fascinante ya que en muchas mujeres obra una metamorfosis, algo comparable a la desinhibici\u00f3n que sufrimos cuando llevamos un par de copas de m\u00e1s. Son conducidas dentro, sin saber a ciencia cierta qu\u00e9 va a ocurrir. Vestidas comienzan el baile y van cimbre\u00e1ndose hasta que una mano curiosa toma contacto con su cuerpo. Con eso de que no hay luz, no es necesario saber a qui\u00e9n pertenece la mano que nos toca, podemos dejarla actuar, como si nada estuviera pasando, s\u00f3lo concentrados en el placer. Es algo as\u00ed como cerrar los ojos, abandonarse en un sue\u00f1o, en un fest\u00edn para los sentidos.<\/h1>\n<h1>Primero es una mano, luego dos, despu\u00e9s una boca o varias, al cabo de un rato un totum revolutum impide que le pongas cara a tu fugaz amante. Desde detr\u00e1s tu cuerpo se ve atra\u00eddo hacia otro que te sostiene y cuela sus dedos entre las rendijas de tu ropa. Misteriosamente las prendas m\u00e1s \u00edntimas comienzan a empaparse de fluidos propios y quiz\u00e1 incluso de ajenos pues las braguitas son simplemente apartadas y dan paso a unos labios, unos dedos. Quiz\u00e1 la potencia masculina te sorprenda empujando tu cuerpo hacia delante y llen\u00e1ndote, posey\u00e9ndote. Entonces buscas apoyo para no caer, tus manos se aferran a un brazo que aparece, alguien te susurra lo zorra que est\u00e1s siendo. El placer te embriaga, la lujuria te arrebata y medio desmayada descubres que ahora es otro el que ha ocupado el puesto del primero; o que tiene bonitas piernas y largo cabello la que est\u00e1 jugando con tu sexo.<\/h1>\n<h1>Es posible que fuera de este recinto tu ropa hubiera permanecido en su sitio, ese hombre jam\u00e1s hubiera puesto un dedo en tu escote o nunca la hubieras besado. Pero aqu\u00ed es distinto, todo es posible.<\/h1>\n<h1>La oscuridad tambi\u00e9n encubre peque\u00f1os pecados. Muchos son los que, sabi\u00e9ndose protegidos, dan un paso m\u00e1s del que acept\u00f3 su mujer o bien ocultan a sus maridos la profundidad de los manoseos. Hay quien procura que ella est\u00e9 entretenida para separarse de su lado y por ende de su vista y as\u00ed tener acceso a otras mujeres con las que incumplir todos los acuerdos firmados para la ocasi\u00f3n, actuar sin recato con la f\u00e9mina que m\u00e1s cercana se encuentre, conseguir abrir las piernas de una muchacha sin levantar sospechas. Un mundo de picarescas, como la vida misma.<\/h1>\n<h1>Tengo gravadas muchas secuencias vividas en un cuarto oscuro. Recuerdo aquella mujer alta y bien hecha, guapa y rubia. Jug\u00f3 con los dos, nos besaba, acariciaba, las manos ten\u00edan vida propia. Hac\u00eda poco que hab\u00edamos comenzado a frecuentar estos locales y mi experiencia con mujeres era muy escasa. La mayor\u00eda de ellas no gustan de ser activas, dejan que les ocurran los tocamientos, se dejan llevar y hacer pero son contadas las que desean algo y lo buscan con pasi\u00f3n. As\u00ed que hab\u00eda tenido alg\u00fan encuentro con mujeres pero siempre limitado por su pasividad.<\/h1>\n<h1>Aquello pod\u00eda ser m\u00e1s de lo mismo. \u00a0Entonces me arrincon\u00f3 a base de besos, de movimientos casi imperceptibles que me encaminaban hacia donde ella quer\u00eda. Hizo que me sentara en el esquinazo, a la altura que le ca\u00eda bien, me termin\u00f3 de desnudar, abri\u00f3 mis piernas y se dedic\u00f3 parsimoniosamente a comerme. Para m\u00ed era la primera vez que una desconocida acced\u00eda de esa manera a mi intimidad, estaba totalmente entregada\u00a0 a su buen hacer. Primero emple\u00f3 besitos suaves, despu\u00e9s comenz\u00f3 a explorar con la lengua. Los besos se fueron haciendo m\u00e1s profundos, estaba toda yo tr\u00e9mula, la respiraci\u00f3n agitada, mis manos se crispaban en su cabellera y mi cadera se mov\u00eda sola al ritmo que impon\u00eda su boca. Era tal la intensidad que por momentos me sent\u00eda impulsada a salir corriendo, pero entonces otra sacudida me recorr\u00eda y levantaba a\u00fan m\u00e1s las caderas.<\/h1>\n<h1>De manera casi imperceptible uno de sus dedos fue avanzando. Se dedic\u00f3 primero a meras presiones r\u00edtmicas, a veces con toda la mano. Movimientos circulares iban permiti\u00e9ndole iniciar la entrada, pero enseguida cambi\u00f3, la yema se deslizaba de dentro hacia afuera, con un diminuto trayecto, una leve presi\u00f3n que poco a poco fue haci\u00e9ndose m\u00e1s intensa y profunda. A esas alturas, empapada por la excitaci\u00f3n, meti\u00f3 sus dedos en mi boca y prob\u00e9 mi sabor intenso a hembra.<\/h1>\n<h1>Continu\u00f3 jugando, esta vez con m\u00e1s energ\u00eda y velocidad, primero con un dedo y cuando lo vio adecuado con dos. Espiaba cada una de mis reacciones para acompasar con mi deseo sus movimientos. Toda la palma desplegada sobre mi monte, me manejaba a su antojo. Se tumb\u00f3 sobre m\u00ed, dejando hacer su trabajo a la mano derecha, el resto de su cuerpo tom\u00f3 posesi\u00f3n, restreg\u00e1ndose, manose\u00e1ndome sin apartar sus morritos de mi piel.<\/h1>\n<h1>Y as\u00ed, sin poder evitarlo, un estallido de placer me recorri\u00f3 enterita y ped\u00ed una tregua para recomponerme. Liberada de mi quietud me tom\u00e9 la revancha y ahora ser\u00eda ella la que se retorcer\u00eda, tumbada por completo. Pero yo jugaba con ventaja, \u00e9ramos dos para satisfacerla y nuestras bocas har\u00edan un buen equipo.<\/h1>\n<h1>No nos hizo falta trabajar mucho. El tiempo que llev\u00e1bamos hac\u00eda indescriptible el estado de su entrepierna y ya no quer\u00eda m\u00e1s dedos, lo que buscaba era un miembro que la penetrase, que culminase aquellas horas de pasi\u00f3n. La bes\u00e9 sin pausa, coloqu\u00e9 su cuerpo para permitir el acceso a ella de mi hombre, le separ\u00e9 los muslos y se la emboqu\u00e9. Un leve movimiento hizo que resbalara, que se colara en el interior de su c\u00e1lido cuerpo, que se estremeciera.<\/h1>\n<h1>Y yo la segu\u00eda pues alguien hab\u00eda encontrado mi cuerpo desnudo y s\u00fabitamente, por la retaguardia, me hab\u00eda tomado sin preguntar.<\/h1>\n<h1>Cuatro movimientos de cadera fueron suficientes, cuatro movimientos que consiguieron arrancar de su pecho gemidos y luego gritos, los ojos en blanco, el cuerpo inm\u00f3vil ya sin tensi\u00f3n.<\/h1>\n<h1>Un d\u00eda nos la cruzamos en un portal, con dos preciosas nenitas se dirig\u00eda a la calle y nos sostuvo la puerta. Seguramente no nos reconoci\u00f3, hab\u00eda demasiada luz.<\/h1>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La idea es simple, un habit\u00e1culo en el que la luz es pr\u00e1cticamente inexistente. Los hay que tienen sillas, asientos o camas, los hay con m\u00fasica sugerente, con agujeros en las paredes pero lo esencial permanece: El anonimato. 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