{"id":401,"date":"2011-06-03T05:31:14","date_gmt":"2011-06-03T01:31:14","guid":{"rendered":"http:\/\/mariag.org\/?p=401"},"modified":"2011-06-03T07:25:54","modified_gmt":"2011-06-03T03:25:54","slug":"una-tarde-de-infarto-cine-x-y-travesti","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/mariag.org\/?p=401","title":{"rendered":"Una tarde de infarto: Cine X y travestis"},"content":{"rendered":"<h1>Era la tarde de un S\u00e1bado cuando son\u00f3 el tel\u00e9fono. Ya nos conoc\u00edamos. Ese d\u00eda quer\u00eda algo distinto, no sab\u00eda muy bien por cu\u00e1l de las cosas que ten\u00eda en mente se decantar\u00eda. Pero s\u00ed sab\u00eda por d\u00f3nde empezar: Ir\u00edamos a una sala X.<\/h1>\n<h1>Quedamos en la plaza y entramos juntos. La cartelera del d\u00eda inclu\u00eda una de \u201camericanas tetonas\u201d y otra de \u201cenfermeras cachondas\u201d, vamos, apasionante. Las instalaciones eran las de un teatro peque\u00f1o, con dos plantas para ver la proyecci\u00f3n, una zona com\u00fan con un bar, terraza \u00a0y los aseos.<\/h1>\n<h1>No me esperaba que aquello estuviera tan concurrido. Abrimos la puerta que daba paso a la platea y nos quedamos en mitad del pasillo, acostumbrando nuestros ojos. Tardaron segundos en percatarse de nuestra presencia. Y, cual taimados cazadores, se fueron aproximando y tomando posiciones alrededor de m\u00ed. Tuve entonces una docena de manos pugnando por acariciarme, estiradas hacia m\u00ed y c\u00edrculos conc\u00e9ntricos de cuerpos excitados.<\/h1>\n<h1>\u00c9l estaba detr\u00e1s, me agarraba por la cintura y con la cabeza apoyada en mi cuello me susurr\u00f3 que no hiciera nada con ninguno. Fue una sensaci\u00f3n distinta, por primera vez dej\u00e9 que me acariciaran unos y otros, mientras mis manos descansaban inertes. Serv\u00ed de juguete durante un rato, manos an\u00f3nimas me amasaban, dejando sensibilizado cada cent\u00edmetro de mi piel. No hab\u00eda nombres, ni rostros, s\u00f3lo dedos inquietos.<\/h1>\n<h1>S\u00fabitamente me indic\u00f3 que sali\u00e9ramos\u00a0 y muchas de aquellas manos retomaron su cara al llegar a la luz, pues como a una estrella famosa\u00a0 siguieron mis pasos al abandonar la estancia. Inocente, le acompa\u00f1\u00e9 a los servicios, no deseaba quedarme sola. De esta manera una riada de gente inund\u00f3 los urinarios hasta el punto que no era posible concentrarse en ninguna funci\u00f3n fisiol\u00f3gica solitaria, la masa humana buscaba tu sexo. Uno, m\u00e1s audaz, me agarraba del brazo y pretend\u00eda robarles a todos el juguete y meterme en el \u00fanico espacio con puerta.<\/h1>\n<h1>Un momento de descaso en la terracita para fumadores. Ahora mi cuerpo estaba de nuevo cubierto. Todos serios, s\u00f3lo alguno que otro se atrevi\u00f3 a despegar los labios, bromear conmigo, como si estuvi\u00e9ramos en cualquier bar de la ciudad, como si otra pasi\u00f3n que no fuera el sexo nos hubiera reunido aquella tarde.<\/h1>\n<h1>Ahora \u00edbamos a probar los asientos de arriba. Espolvoreados por toda la planta, grupitos de dos o tres se sentaban nada modosos.\u00a0 Nos ubicamos en la primera fila, dejando sitio a ambos lados par nuestros seguidores.<\/h1>\n<h1>Esta vez yo ser\u00eda quien pusiera las normas: S\u00f3lo me pondr\u00eda una mano encima aquel que estuviera dispuesto a jugar con los dos. Aparecieron voluntarios r\u00e1pidamente, la mayor parte se acercaba a ver si colaba, con el pantal\u00f3n desabrochado y el deseo recorri\u00e9ndole el cuerpo. Yo me hab\u00eda tomado muy en serio aquel juego y me daba un morbo tremendo ver c\u00f3mo se somet\u00edan a mis deseos para obtener mi cuerpo y como procuraban derrotarme y salirse con la suya.<\/h1>\n<h1>S\u00fabitamente el \u00faltimo de los participantes se arrodill\u00f3 delante de m\u00ed y enterr\u00f3 su boca entre mis piernas.\u00a0 Me devoraba con gusto y me recost\u00e9 en mi asiento, dispuesta a dejarme llevar. Y no despeg\u00f3 sus labios de m\u00ed hasta cumplir con su objetivo, hasta complacerme.<\/h1>\n<h1>Aquella experiencia pod\u00eda haber sido suficiente pero \u00e9l quer\u00eda a\u00fan un poco m\u00e1s pues ninguno de los que hab\u00eda encontrado en el cine era lo que buscaba. Exactamente no se qu\u00e9 quer\u00eda pero comenzamos continuamos la b\u00fasqueda, esta vez por locales de ambiente. Primero fuimos a bares donde s\u00f3lo paran hombres pero era muy pronto y pocos eran los presentes. Despu\u00e9s recorrimos un par de sex shops pero para ellos era demasiado tarde y ya andaban cerrando. Por \u00faltimo barrimos las calles de Madrid en busca de una travesti cualquiera. O no aceptaban parejas o no nos gustaba a nosotros, en una zona, en otra. Pas\u00e1bamos al lado de las que estaban en la acera, pas\u00e1bamos con el coche despacio, la ventanilla bajada y mir\u00e1bamos con insistencia, desnudando su figura.<\/h1>\n<h1>La misma zona primera otra vez y ahora s\u00ed apareci\u00f3.\u00a0 Muy alta, con una silueta de las de girarse a mirarla por la calle, rubia, por supuesto, bonitas piernas y pechos sugerentes. Me sorprendi\u00f3, era la primera espa\u00f1ola que conoc\u00eda. Accedi\u00f3 a entrar con nosotros en el coche. Simplemente aparcamos un poco m\u00e1s all\u00e1 de donde estaba haciendo la calle. Se mont\u00f3 detr\u00e1s y nosotros la acompa\u00f1amos. Su cuerpo me daba mucho morbo, quer\u00eda apretar despacito sus nalgas, esas tetas exuberantes. Ca\u00ed sobre su cuello, me faltaban manos. \u00a0No besaba, al menos eso dec\u00eda, s\u00f3lo daba la lengua, la puntita, con ella muy estirada; pero, s\u00fabitamente cogi\u00f3 un papel, se quit\u00f3 la pintura de rojo carmes\u00ed y comenz\u00f3 a besarme apasionadamente.<\/h1>\n<h1>Un coche repleto de muchachos pas\u00f3 muy despacio por nuestro lado. A trav\u00e9s de los cristales pod\u00edan observar mi cuerpo desnudo y a mis acompa\u00f1antes. Volvieron a pasar unas cuantas veces y al final optaron por detenerse enfrente, con sus ventanillas abiertas para que nada, salvo la distancia, enturbiara la ins\u00f3lita visi\u00f3n.<\/h1>\n<h1>La movilidad era muy limitada, el espacio escaso. Mientras que yo me dedicaba a descubrir lo que escond\u00eda su tanga, ella se ocupaba de mi cliente acarici\u00e1ndole y comi\u00e9ndose su miembro. Yo hice lo propio, recorriendo con mi lengua la \u00fanica parte de su anatom\u00eda que no era confusa y se estremec\u00eda en mi boca y vibraba con mis movimientos.<\/h1>\n<h1>Un poco para cada uno y tambi\u00e9n para m\u00ed. Soy menuda y pude, sin dificultad, sentarme sobre el uno primero y despu\u00e9s sobre la otra y regresar al inicio para seguir jugando. El coche se bamboleaba, los chavales aullaban fuera y nosotros lo hac\u00edamos dentro. Y as\u00ed continuamos, d\u00e1ndonos el relevo el uno al otro en peculiar tr\u00edo, hasta que me gan\u00e9 mi premio y un fluido lechoso invadi\u00f3 mi cuerpo.<\/h1>\n<h1>Unos minutos mientras nos vest\u00edamos ya sin mirones, conversaci\u00f3n intrascendente y nos dej\u00f3. No recuerdo como se llama pero parece que siempre se pone en el mismo sitio, en la misma calle, en la misma curva, con fr\u00edo o con lluvia, siempre dispuesta.<\/h1>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era la tarde de un S\u00e1bado cuando son\u00f3 el tel\u00e9fono. Ya nos conoc\u00edamos. Ese d\u00eda quer\u00eda algo distinto, no sab\u00eda muy bien por cu\u00e1l de las cosas que ten\u00eda en mente se decantar\u00eda. Pero s\u00ed sab\u00eda por d\u00f3nde empezar: Ir\u00edamos a una sala X. Quedamos en la plaza y entramos juntos. 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