{"id":287,"date":"2009-08-04T04:05:16","date_gmt":"2009-08-04T00:05:16","guid":{"rendered":"http:\/\/mariag.org\/?p=287"},"modified":"2011-06-03T05:54:28","modified_gmt":"2011-06-03T01:54:28","slug":"con-cinco-chicas-mas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/mariag.org\/?p=287","title":{"rendered":"Con cinco chicas m\u00e1s"},"content":{"rendered":"<h1>Faltaban unos minutos para la hora convenida, las doce en punto. No se cu\u00e1l de las dos iba m\u00e1s nerviosa. El premio que nos hab\u00eda tocado en aquel concurso era extraordinario: una hora con cinco de las chicas de aquella casa.&nbsp;<\/p>\n<p>Con camiseta, marcando curvas, una rubia nos abri\u00f3 la puerta. La mir\u00e9 de arriba abajo pregunt\u00e1ndome si \u00e9sta ser\u00eda una de ellas.<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 peque\u00f1o es el mundo! En el saloncito donde deb\u00edamos esperar apareci\u00f3 Lourdes llevando a un cliente saliente de la mano; le salud\u00e9 cari\u00f1osamente, no hac\u00eda mucho que nos hab\u00edamos visto por \u00faltima vez. Pero me mostr\u00e9 inflexible, al igual que mi colega: No, no era posible que estuviera presente y s\u00ed, realmente muchos se dejar\u00edan cortar una mano contal de mirar por un agujerito lo que estaba a punto de pasar en el piso de arriba. Como consolaci\u00f3n, Michell le plant\u00f3 un largo y c\u00e1lido beso.<\/p>\n<p>Una vez que nos quedamos solas, hablamos un poco de nuestros nervios y de lo extra\u00f1o que nos resultaba el cambio de papeles. Sab\u00eda que ser\u00edan cinco pero no sab\u00eda cu\u00e1les. As\u00ed que deslic\u00e9 suavemente mi mano por la cintura de Lourdes y la fui bajando mientras le rogaba encarecidamente que ella tambi\u00e9n estuviera. No me cost\u00f3 convencerla, a ella tambi\u00e9n le gustaba el juego.<\/p>\n<p>Avisaron de que estaba todo dispuesto y nos condujeron al piso superior. Una cama amplia en una habitaci\u00f3n espaciosa, un ambiente c\u00e1lido, a media luz. Fue entonces cuando empezaron a entrar, se abri\u00f3 la puerta y fueron pasando una tras otra. Cada una con su estilo pero todas provocativas, primorosas. Tacones, medias, minifaldas, vestiditos, todas iban divinas pero sin duda destacaba entre todas ellas Lourdes, espl\u00e9ndida y guap\u00edsima.<br \/>\nSiete mujeres y una hora por delante.<\/p>\n<p>Silvia, Irene, Mabel, Vanesa y Lourdes. Lourdes, Mabel, Irene y Silvia, se me han gravado a fuego. Formando un semic\u00edrculo para envolvernos, mis manos no sab\u00edan por cu\u00e1l de ellas decantarse.<br \/>\nMichell, con la timidez que la caracteriza, quer\u00eda mirar primero para ir meti\u00e9ndose poco a poco; es cierto que le gusta mucho mirar pero no pod\u00eda quedarse fuera y perderse semejante banquete. Mi amante necesitaba uno besitos reconfortantes que sirvieron de acicate.<\/p>\n<p>Y dio comienzo el festival. Bocas entreabiertas se deslizaban por nuestros cuerpos y sus manos \u00e1vidas nos recorr\u00edan. Minutos eternos de besos continuados, no hab\u00eda un instante en que nuestras bocas estuvieran ociosas. Yo deseaba probarlas a todas y comenc\u00e9 con la que ten\u00eda enfrente. Irene se aplic\u00f3 con pasi\u00f3n a mis labios, mientras Silvia no paraba de sobarme la retaguardia. Se me fue quedando peque\u00f1o su escote momento en que la primera prenda sali\u00f3 volando y pude enterrar mi cabeza entre sus pechos. Descubr\u00ed con delicadeza los pezones y mi lengua los explor\u00f3, primero lentamente hasta terminar succionando con deleite.<br \/>\nLuego le toc\u00f3 el turno a Mabel, momento en el que tironearon de mi ropa, me vi levantando los brazos para facilitar el trabajo y ayudando con mi falda. Estaba desprevenida, no esperaba el contacto c\u00e1lido de un cuerpo que se apretaba contra m\u00ed, por detr\u00e1s. Era la diosa del lugar que me agarraba y recorr\u00eda mi cuerpo con su lengua; mientras, Silvia y Mabel terminaron de desnudarme sin dejar un solo momento de darme placer. Me sent\u00eda buscada, deseada, sobre todo por Lourdes; eso me volv\u00eda loca, dado que no estoy habituada a un papel pasivo en mis relaciones.<\/p>\n<p>Cuando pod\u00eda, levantaba la cabeza y espiaba a mi amante. Pod\u00eda ver su respiraci\u00f3n entrecortada y o\u00edr sus gemiditos. Aunque no hubiera ocurrido nada m\u00e1s, s\u00f3lo la intensidad y la sensualidad de las bocas bes\u00e1ndose hubieran bastado para sobrecogerme y matarme de gusto.<br \/>\nDeseaba empezar a degustarlas m\u00e1s a fondo y entonces me fij\u00e9 en una de ellas totalmente vestida. Con su cuerpecito adolescente, Vanesa destilaba inocencia y eso me hizo alterar mi orden de preferencia en la cata. Me puse de rodillas en la cama y le hice un gesto con mi dedo para que se aproximara. Una emoci\u00f3n desconocida me embargaba, me sent\u00eda como quien va a desflorar a su primera moza. Se quit\u00f3 despacio la ropa, quedando s\u00f3lo lo m\u00e1s \u00edntimo. Ped\u00ed ver un poco m\u00e1s y aparecieron unos pechos turgentes con pezones como capullos en flor, desafiantes. Apart\u00e9 con emoci\u00f3n su bragita, regode\u00e1ndome en esa primera visi\u00f3n a\u00fan velada. No pude resistir m\u00e1s, quer\u00eda paladear su sabor.<\/p>\n<p>Mientras ella retiraba por completo la prenda de su cuerpo, levant\u00e9 la cabeza buscando a mi pupila. La encontr\u00e9 a los pies de la cama totalmente rodeada, con los ojos medio cerrados de placer. Se dio cuenta de que la observaba y me dedic\u00f3 una sonrisa. Le gui\u00f1\u00e9 un ojo y dirigiendo mi mirada hacia una de sus captoras le ped\u00ed que me ayudara en mi funci\u00f3n de catadora. Parec\u00eda como si hubiera estado esperando que yo le diera la se\u00f1al para caer hambrienta sobre el sexo de Silvia.<br \/>\nUna vez asegurada su ocupaci\u00f3n volv\u00ed a llevar mi boca hacia el cuerpo de Vanesa. Fui recorri\u00e9ndolo con mi lengua hasta llegar a su monte y lo so\u00f1\u00e9 rubito como era ella y me dio m\u00e1s morbo si cabe explorarla con mis dedos y apreciar el sabor marino de sus jugos.<\/p>\n<p>Manos innumerables recorr\u00edan mi cuerpo, incesantes. Alguien dijo entonces, \u201cahora te toca a ti\u201d y me colocaron boca arriba. A la vez que Mabel me besaba apasionada, Silvia e Irene hac\u00edan un t\u00e1ndem perfecto, mientras la primera me buscaba con los deditos, la segunda lo hac\u00eda con su boca. Me ten\u00edan estremecida, jadeaba y me contra\u00eda sin poder distinguir cu\u00e1l de ellas me otorgaba mayor placer.<br \/>\nEl espect\u00e1culo era grandioso, todas esas ninfas retozando a mi alrededor para el solaz de los sentidos.<\/p>\n<p>Mientras tanto Michell hab\u00eda sido recostada de la misma manera que yo, pero era la mano experta de Lourdes la que le estaba complaciendo. Ella me buscaba, quer\u00eda compartir conmigo los distintos sabores que portaba en su boca, conseguidos a base de libar los jugos ajenos. Me entregu\u00e9 a besarla, se hab\u00eda convertido en mensajera de ex\u00f3ticas esencias que yo jam\u00e1s hab\u00eda probado antes.<\/p>\n<p>Y entonces ocurri\u00f3 lo que yo estaba deseando que me pasara a mi. Michell se abri\u00f3 bien de piernas para poder recibir a su amazona. Lourdes la estaba montando, apretaba su cuerpo contra el otro haciendo coincidir sus sexos, frot\u00e1ndose para darle placer y obtenerlo ella al mismo tiempo. La besaba, agarraba de la cabeza y la jaleaba. \u00a1C\u00f3mo se mov\u00edan! Fue la puntilla, entre todas hab\u00edan conseguido mi primer orgasmo. Pero ellas segu\u00edan en una cabalgada salvaje.<\/p>\n<p>Quer\u00eda seguir atendi\u00e9ndolas, me fij\u00e9 en Irene, tan ocupada estaba de nosotras que merec\u00eda su recompensa. Ahora era yo la que avanzaba sobre su cuerpo cual leona, deseosa de hundirme entre sus c\u00e1lidos y envolventes pechos. Me miraba con deseo, con unos ojos oscuros, penetrantes y lujuriosos. Y yo la besaba, la besaba, me la com\u00eda a besos y comenc\u00e9 a recorrer con mis labios su cuerpo, amasando, agarrando con mis manos como si fuera \u00e9sta la \u00faltima mujer que fuera a catar en mi vida. Deseaba que su cuerpo no terminara nunca, que me siguiera abrazando con todo su ser. Mi lengua detect\u00f3 un tono afrutado seg\u00fan me alejaba m\u00e1s de su ombligo.<br \/>\nNo pude evitar pensar en Rosa Amor, c\u00f3mo nos habr\u00edamos compenetrado mi Rosa y yo y en que le estaba siendo infiel con otra y me pedir\u00eda cuentas, como amante celosa; al fin y al cabo hab\u00edamos recibido las dos el premio al mejor l\u00e9sbico del a\u00f1o. Estaba segura que me lo perdonar\u00eda en el momento en que le escenificara aquel momento.<br \/>\nUn estremecimiento recorri\u00f3 su cuerpo cuando mis manos le abrieron con firmeza las piernas lo justo para tener acceso a la intimidad de su sexo. Y mi lengua fue buscando la forma, primero toques largos, luego m\u00e1s suaves, variando la presi\u00f3n seg\u00fan el ritmo de sus caderas. Y con las manos agarraba su culito y lo elevaba un poco para llegar mejor con mi lengua al deseado lugar.<br \/>\nAs\u00ed que no pude ver como Lourdes se hab\u00eda aproximado a mi, pero reconoc\u00ed su mano en cuanto comenz\u00f3 a acariciarme. Sab\u00eda perfectamente lo que ten\u00eda que hacer conmigo, me manej\u00f3 como quiso y yo no pod\u00eda dejar de gemir de placer. Coloc\u00f3 su mano de forma magistral y comenz\u00f3 a masturbarme. Fue adquiriendo ritmo mientras uno de sus dedos se deslizaba dentro de mi co\u00f1ito.<br \/>\nYo segu\u00eda sobre Irene y le ped\u00eda su boca, que no dejara de besarme. Otro de sus dedos se fue deslizando en busca de otro agujero donde introducirse; y lo consigui\u00f3. Me ten\u00eda cogida, sujeta por mi punto de gravedad, haciendo pinza con esos dos dedos que no dejaban de moverse. Me jaleaba, provocando que mis jadeos se hicieran cada vez m\u00e1s intensos. En ese momento me agarr\u00f3 del pelo y firmemente tir\u00f3 de mi, lo suficiente para que yo tuviera que doblar el cuello hacia atr\u00e1s. Me estaba poseyendo y a mi me volv\u00eda loca y le ped\u00eda que no parara, hasta que me desbord\u00e9 por segunda vez, descargando toda la tensi\u00f3n en mis gritos de placer.<br \/>\nS\u00f3lo quedaba rematar a Michell, \u201day\u00fadame t\u00fa que la conoces mejor\u201d y Lourdes y yo nos pusimos sobre ella, la una con sus dedos y la otra con la boca. Las otras cuatro chicas no cesaban un momento de comerle los pechos, acariciarla, besarla. Ella no daba cr\u00e9dito a lo que ve\u00eda y les agarraba la cabeza, se contra\u00eda. Y fue llegando, lento e intenso, hasta dejarla desmadejada en el corro de chicas traviesas.<\/p>\n<p>La ropa hab\u00eda quedado esparcida por la habitaci\u00f3n. A\u00fan bajo los efectos del colosal placer, volvimos a cubrir nuestros cuerpos y nos despedimos cari\u00f1osamente. Fue Silvia la encargada de conducirnos de regreso al mundo real.<br \/>\nDefinitivamente mi marido se iba a desmayar cuando se lo contara, estar\u00eda mordi\u00e9ndose las u\u00f1as a la espera de noticias. Se lo pensaba contar con pelos y se\u00f1ales para que luego me diera mi premio por haber sido tan traviesa. Y as\u00ed fue, Michell y yo procuramos transmitirle con nuestro cuerpo lo que es dif\u00edcil contar con palabras. Ahora, cuando trabajamos juntos evocamos estos momentos.<\/p>\n<p>Una experiencia as\u00ed me confirma una vez m\u00e1s mi necesidad no extinguida de seguir siendo cliente de putas.<\/h1>\n<p>Publicado el 4 de Agosto de 2009, Texto recuperado de mi blog censurado<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Faltaban unos minutos para la hora convenida, las doce en punto. No se cu\u00e1l de las dos iba m\u00e1s nerviosa. 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