{"id":197,"date":"2009-06-22T19:48:02","date_gmt":"2009-06-22T15:48:02","guid":{"rendered":"http:\/\/mariag.org\/?p=197"},"modified":"2011-06-03T05:44:02","modified_gmt":"2011-06-03T01:44:02","slug":"la-idea-de-ir-a-un-club-ahora-al-otro-lado-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/mariag.org\/?p=197","title":{"rendered":"La idea de ir a un club: Ahora al otro lado (I)"},"content":{"rendered":"<h1>\u00bfC\u00f3mo ser\u00eda vivir una temporada rodeada de mujeres? Pero no de cualquier manera sino recluida como ellas y disponible como ellas.<\/h1>\n<h1>Era una fantas\u00eda de hac\u00eda tiempo. La idea de un espacio donde conviven tantas f\u00e9minas y todas putas como yo, me resultaba tan sugerente como un cuento de las mil y una noches.<\/h1>\n<h1>Me acerqu\u00e9 un d\u00eda para preguntar. Me daba mucha verg\u00fcenza entrar pero me arm\u00e9 de valor y abr\u00ed la puerta.<\/h1>\n<h1>Era una recepci\u00f3n como la de caulquier hotel a las doce de la ma\u00f1ana. Por all\u00ed pululaban mujeres en vaqueros y arregladas que se cruzaban con otras en camis\u00f3n y zapatillas. Una se\u00f1ora moderadamente gentil me explic\u00f3 c\u00f3mo deb\u00eda solicitar mi alojamiento en el hotel, las tarifas, el tiempo de espera para obtener plaza y me tom\u00f3 los datos.<\/h1>\n<h1>Durante tres meses descolgaba el tel\u00e9fono para tener noticias de mi asunto todas las semanas. Hasta que un d\u00eda me dijeron que s\u00ed.<\/h1>\n<h1>Ah\u00ed empezaron mis nervios. Hasta ese preciso instante no hab\u00eda terminado de darme cuenta de que aquello ocurrir\u00eda realmente. La idea era absolutamente excitante.<\/h1>\n<h1>Ped\u00ed una semana de vacaciones en mi trabajo. Ya las hab\u00eda visto en una ocasi\u00f3n pero siempre tengo en la mente las im\u00e1genes de los burdeles con clase de antes, chicas elegantes, con lencer\u00eda fina. As\u00ed que mi siguiente paso ser\u00eda pertrecharme de atuendos apropiados, con los que me pudiera sentir c\u00f3moda mostr\u00e1ndome p\u00fablicamente: sandalias de tac\u00f3n, medias y ligas, ligeros, corpi\u00f1os, saltos de cama, negro, rojo, m\u00e1s negro y blanco, todo lo que estimulara mis sentidos y el deseo.<\/h1>\n<h1>Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda se\u00f1alado yo era un manojo de nervios. Hab\u00edamos hablado mucho sobre el particular y yo ten\u00eda asumido que no trabajar\u00eda ni siquiera para pagar la manutenci\u00f3n. All\u00ed hab\u00eda alrededor de doscientas chicas alojadas, pr\u00e1cticamente todas m\u00e1s j\u00f3venes que yo, de pa\u00edses ex\u00f3ticos, algunas realmente bellas. Definitivamente no podr\u00eda competir con ellas, una cierta inseguridad quer\u00eda asomar la patita.<br \/>\nQuedarme a dormir all\u00ed alguna noche podr\u00eda gustarme pero en principio regresar\u00eda a casa. Y, desde el primer d\u00eda vendr\u00eda a verme mi marido, como cliente, claro est\u00e1 e incluso invitar\u00edamos a un par de amigos que conoc\u00edan nuestras andanzas.<\/h1>\n<h1>Me indicaron cu\u00e1l ser\u00eda mi habitaci\u00f3n y al entrar me encontr\u00e9 transportada a Londres en los peores momentos de contaminaci\u00f3n, con una morenita sentada en la cama que no paraba de fumar. Me disculp\u00e9 y baj\u00e9 a pedir un cambio de ubicaci\u00f3n.<\/h1>\n<h1>Ahora en la primera planta, la primera puerta despu\u00e9s de la escalera. Un peque\u00f1o recibidor con una puerta de armario, daba acceso a un cuarto de ba\u00f1o y dos habitaciones, la m\u00eda ser\u00eda la de la derecha. La vecina de la habitaci\u00f3n de al lado me inform\u00f3, resulta que por cada habitaci\u00f3n con espl\u00e9ndida cama matrimonial eran dos chicas las que viv\u00edan; si a eso le sumamos que eran dos cuartos, cuatro chicas compartir\u00edan el cuarto de ba\u00f1o.<\/h1>\n<h1>Compartir habitaci\u00f3n supon\u00eda tambi\u00e9n que, dado que ese mismo cuarto era el que se emplear\u00eda durante la noche para trabajar, exist\u00edan posibilidades de coincidencia de ambas, momento en el cual la \u00faltima en llegar con su cliente, deb\u00eda de buscar un lecho libre en las escasas habitaciones pensadas para este contratiempo. Y, de no enconrar, esperar pacientemente.<\/h1>\n<h1>Tambi\u00e9n implicaba que no hab\u00eda posibilidad de descanso en las horas de apertura del club, desde las cinco de la tarde hasta las cinco de la ma\u00f1ana. Quiz\u00e1 \u00e9sto fue lo que m\u00e1s me sorprendi\u00f3.<\/h1>\n<h1>Hab\u00eda tenido suerte y mi compa\u00f1era de habitaci\u00f3n no estaba. Se fue a una salida y tardar\u00eda varios d\u00edas en volver. Mientras tanto, para no perder la plaza, segu\u00eda pagando su habitaci\u00f3n diariamente. Al menos hasta su regreso pod\u00eda hacer uso integral del cuarto.<\/h1>\n<h1>Al lado una peruana de veintea\u00f1os, muy mona ella, se dedicaba a arreglarse las u\u00f1as con el radiocasset encendido. Me present\u00e9 y estuvimos pelando la hebra un rato. Me sent\u00eda con total libertad para preguntarle por su edad, sus hijos y familia. Como muchas de las que luego conocer\u00eda ella tambi\u00e9n ten\u00eda hijos en su pa\u00eds, a cargo de la familia. Estaba ahorrando para regresar, ya hab\u00eda comprado una casa, le puso un negocio a su madre y ahora quer\u00eda unos meses m\u00e1s antes de regresar a su patria.<br \/>\nYo, sentada en la cama, escuchaba todo con estupor.<br \/>\nAl cabo entr\u00f3 otra moza, m\u00e1s entrada en carnes pero tambi\u00e9n muy lozana. Y all\u00ed que continuamos el comadreo. Ellas respond\u00edan a mis preguntas curiosas, que no eran pocas; me contaron un poco como iba el ritmo all\u00ed pero fundamentalmente me interesaban sus vidas, sus proyecciones de futuro. La primera ya sab\u00eda a lo que ven\u00eda cuando aterriz\u00f3 en Espa\u00f1a pero no as\u00ed la segunda. Me hablaron de otras provincias, de clubs de carretera, de pisos y a m\u00ed me daban ganas de sacar un cuaderno y ponerme a tomar notas para no perder ni una sola de sus historias.<\/h1>\n<h1>Quer\u00eda ver todo antes de la hora de apertura, as\u00ed que, despu\u00e9s de colocar mis cosas sal\u00ed al pasillo. Era una buena hora para comer pero el horario en este sitio estaba un tanto trastocado. Me cruzaba con mujeres con bata, zapatillas y rulos, otras totalmente vestidas, por supuesto con vaqueros prietos. Unas iban a desayunar reci\u00e9n levantadas y otras ven\u00edan de comer para a continuaci\u00f3n comenzar a arreglarse. Mis ojos no ten\u00edan descanso ante tanta hembra suelta.<br \/>\nEscuche algo de barullo cerca del recibidor. Resulta que varios d\u00edas a la semana tra\u00edan un surtido completo de atuendos y complementos. Y por all\u00ed iban pasando todas a ver si encontraban ese conjunto rompedor con el que estar mon\u00edsimas esa misma noche. La verdad es que algunas de las cosas que ten\u00edan no se ven usualmente en tiendas.<\/h1>\n<h1>Pas\u00e9 despu\u00e9s al comedor. All\u00ed estaban siempre disponibles una serie de platos, arroz, frijoles, fruta, caf\u00e9, mantequilla y mermelada, pan. Al lado las cocineras que te preparaban en el acto el plato que quisieras del men\u00fa. Como no hab\u00eda mucho trabajo pude hablar un poco con ellas. Siempre ten\u00edan diversos tipos de comidas, no les gustaba lo mismo a las brasile\u00f1as que a las rumanas. Y nunca se sab\u00eda qu\u00e9 comida tocaba, si iban a desayunar a las tres de la tarde o a las cinco de la ma\u00f1ana. Si alguna chica hac\u00eda una salida o ten\u00eda un cliente hasta muy tarde, pod\u00eda llamar y pedir que le tuvieran lista alguna cosa para cuando terminara. Era muy rico todo lo prob\u00e9.<\/h1>\n<h1>Me faltaba por conocer la figura de la \u00abmami\u00bb. Estaban en cada planta y ten\u00edan ocupaciones diversas. A ellas acud\u00edas, por ejemplo, si no ten\u00edas cuarto para trabajar. Te asignaba uno y, como no, te llamaba puntualmente a la puerta cinco minutos antes del fin de la hora. Pod\u00edas recurrir casi para cualquier cosa y era la palabra m\u00e1s o\u00edda por los pasillos. Tambi\u00e9n era mami la que te daba las s\u00e1banas antes de subir a las habitaciones. Porque el sistema para subir con el cliente a tu habitaci\u00f3n incluye que hagas una parada para recoger la s\u00e1bana y la toalla previo pago de unos euros; en ese mismo cuarto las chicas ten\u00edan unas taquillas donde pod\u00edan depositar sus neceseres y recogerlos para \u00abhacer\u00bb el cliente. Llevaba un buen control de todas; apuntaba en un primoroso cuadrante una cruz por cada vez que solicit\u00e1bamos las s\u00e1banas, me resultaba especialmente morboso poder ver con cu\u00e1ntos hombres se habr\u00eda acostado mi vecina o la rubia esa despampanante.<\/h1>\n<h1>A porteros, camareros, gerente y recepcionistas no tardar\u00eda mucho en conocerles.<\/h1>\n<h1>Ahora era mi turno, deb\u00eda prepararme para mi primera salida al ruedo. Sub\u00eda a la habitaci\u00f3n, desparram\u00e9 todo lo que tra\u00eda y busqu\u00e9 algo especial para la ocasi\u00f3n. Las medias ser\u00edan la pieza clave.<\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Publicadoel 22 de Junio de 2009, texto recuperado de mi blog censurado<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo ser\u00eda vivir una temporada rodeada de mujeres? Pero no de cualquier manera sino recluida como ellas y disponible como ellas. Era una fantas\u00eda de hac\u00eda tiempo. 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