Y tú, te masturbas?

13/03/2018 2 Por MaríaG

Dedicada al sexo como actividad central de mi vida, podrías pensar que tod es morbo, todo es intensidad y todo un mar de placer. Pero ésto no es así siempre ni tiene por qué permanecer en el tiempo. Todo en la vida tiende a decaer y somos nosotros, con nuestro esfuerzo, los que colocamos las cosas en su sitio.

No he querido caer en las rutinas ni empezar a adquirir pautas sexuales esterotipadas. Siempere he querido crecer, explirar, enriquecer mi sexualidad.

Tengo recuerdos muy tempranos de mi misma tocándome. En la cama, de noche y antes de dormir, con cualquier imagen del dia en la cabeza. Al apagar la luz ya sabía lo que iba a ocurrir; a veces me tocaba un poco antes, incluso retiraba parte del pijama; después me daba la vuelta, me colocaba boca abajo y entonces comenzaba mi baile íntimo. Podía valerme de una almohada colocada a lo largo de mi cuerpo, de un muñeco de peluche o simplemente abrir mucho las piernas y bajar rítmicamente mi cadera para rozar, sólo levemente, mi tierna entrepierna y así ir aumentando la excitación.

Sin dejar de moverme despacio, notaba como los calores aumentaban y también la necesidad de despojarme de la ropa. Y cuando las sensaciones eran ya casi intolerables, me iba aproximando al borde de la cama, dejando prácticamente en vilo una de mis piernas y colocando el cordón del remate del colchón lo más encajado posible. Y así, ahogando en lo posible los gemidos,  culminaba mi cotidiana tarea.

Muchas mujeres  precoces como yo, jamás confesarán las imágenes que poblaban sus tiernas cabecitas en los momentos privados.

Y ésto siempre ha ocurrido en mi vida, hubiera tenido sexo o no, con pareja o sin ella.

Ni siquiera me hacía muy consciente de ello cuando tenía un hombre a mi lado. La excusa, para mí, era recibirle muy cachonda cuando llegara él a la cama.

Había adquirido un hábito por el cual, en cierta posición y con determinadas premisas, me podía tocar de manera placentera. Pero resulta que te pones a ver porno casero y observas a otras mujeres tocándose y sus estilos son absolutamente diversos.

 

Así me propuse reeducar mi cuerpo y aprender a masturbarme.

 

 

Besos

(Parte I)