Así de bien nos lo montamos en Madrid

Era ya un cliente conocido y le gustaba sobremanera morbear con sexo en grupo y con lugares públicos.

Me propuso poner un anuncio como si fuéramos pareja y quisiéramos darnos un homenaje de machos. El sitio elegido sería El Pardo, un dia de diario ya anochecido.

Han pasado como 5 años y no he olvidado esa noche.

Fuimos en dos coches, Pedro conducía el primero y mi marido nos seguía. Apagamos los faros y dejamos la cabina iluminada. Como una pareja de novios comenzamos a basarnos y sobarnos. De los coches de alrededor iban saliendo chicos y se aproximaban a los cristales.  Bajó la ventanilla, las manos iban buscando con ansia mi piel. La ropa se fue abriendo y retirándose de mí hasta quedar por completo desnuda.

Y salí del coche o al menos lo intenté, pues todas las manos se abalanzaron sobre mí y a penas podía separarme de la puerta. Les facilité el acceso a mi cuerpo y me di media vuelta para que les fuera más sencillo. Me esperaban aquellas manos con las vergas enhiestas, inquietas por colarse en mí, por penetrarme, por turnarse con el resto de machos en un baile sin límites.

Y yo les iba dando paso y disfrutando de cada golpe de riñón, de cada embestida del macho. Entre todos se abrió paso un mulato bien parecido que ofreció su coche para que adoptara diversas posturas en aquel arte amatorio multitudinario. Y los hombres siguieron gozando y turnándose, disfrutando de mi cuerpo y llenándolo todo de placer.

No sé si fue una hora o la noche completa, yo estaba transportada a otro planeta. Todos fueros satisfaciéndose en mí, varias rondas hasta que estuvieron servidos.

Al día siguiente recibí una llamada. Y lo que me contó me sorprendió. Aquel caballero estaba a 700 km  por temas laborales, cuando alguien le dijo «qué bien os lo montáis en Madrid», leyó el anuncio que le mostraron, llamó para confirmar asistencia y condujo pisando a tope para llegar. Y esa misma noche regresó sin saber muy bien cómo cuadrar todo aquello. Lo que vivió le impactó tanto  que pensó que yo debía de ser una profesional y buscó hasta encontrar una meretriz con un mechón blanco. Nació entonces el germen de una hermosa relación.

 

 

Besos

 

L

Un comentario para “Así de bien nos lo montamos en Madrid”

  • Marco:

    Lo recuerdo perfectamente fue Antoñito, el montaraz que teníamos en una dehesa, cerca de Cumbres Mayores en Huelva, el estaba subido en lo alto de una encina para poder coger alguna rayita más de internet, le pregunté que demonios hacía y empezó a explicarme, el tema del cancaneo o dogging, del cual era un auténtico experto.
    Para mi era un mundo que desconocía, nunca habia tenido una fantasia de sexo en grupo o algo similar, mis relaciones en esa epoca eran de lo más monótonas.
    Recuerdo que más de una vez paré el coche en Zafra, en Mérida y estuve tentado de no ir a Madrid, cuando llegué al anochecer, a los tejadillos del Pardo, pude ver a una chica preciosa con un mechón blanco, rodeada de hombres expertos que no te dejaban prácticamente acercarte, instintivamente me fui haciendo paso, hasta poder poseerla, la excitación era terrible, recuerdo que me corrí tres veces algo inusual en mi.
    Nunca había follado con ninguna mujer en grupo, nunca con una desconocida y mucho menos había follado sin preservativo.
    Solo puedo añadir que fue un Seis de Septiembre de 2012 el que conocí a Maria G, pero no fue de una forma convencional, iba como pareja y desconocía que tuviese estas aficiones me costo encontrarla de nuevo, pero no se me iba de mi mente, esa mirada que me envolvió y me hizo perderme entre sus brazos.
    Desde entonces ella fue mi maestra, la que me enseñó realmente lo que es el sexo sin complejos.
    Gracias Maria.

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Este espacio lo he buscado para contaros cómo he llegado a ser puta, mis vivencias, mi intensa vida sexual. En fin, todo lo que no le puedo contar a cualquiera.