En una calle de Madrid

No tenía previsto más que una charla informal. Fui a recogerla al trabajo, una mujer alta y con gracia, rubia de ojos despiertos.

Le abrí la puerta del coche, dos besos. Era tímida y yo fui directa a los temas de interés. Que lo hacía por necesidad, que era temporal, su pareja estaba la tanto,… Y lo más interesante: Quince años atrás, en un club de intercambio, estuvieron con una pareja y no había vuelvo a catar fémina.

La cosa no pintaba mal.

El remite de la llamada era bien conocido, hombre joven y muy morboso, el primero que me llevó a una casa de travestis, hace ya algún tiempo.

Respondí, se estaba masturbando mirando mis fotos. Yo iba al volante, así que le invité a charlar con mi acompañante. No tenía ni idea de cómo iba a reaccionar la novata , por el momento sus respuestas eran un tanto apocadas. Volví a tomar el aparato y le invité a tocarse conmigo pero ante la imposibilidad de seguir al volante, agarré la mano de ella, levanté mi falda, la metí dentro de las bragas y le aseguré que disponía del tiempo que yo tardara en correrme.

3 comentarios para “En una calle de Madrid”

  • Toni:

    No sabía que fui el primero. ¡Qué honor! Deseando poder estar otro rato contigo, María. Que ganas de llenarte de leche.

  • MariaG:

    Había probado, en otra ocasión, con otro cliente, a Jenny Jordan pero ella había acudido a su domicilio, igual que yo. Era la primera vez que yo iba a una casa de putas travestis y se paseaban delante de mí como en un catálogo. Desde entonces le he cojido el gusto.

    Besos

  • Toni:

    Ya te cogeré yo, guarra entre las guarras. Maldita diosa del sexo que me haces perder la cabeza.

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Este espacio lo he buscado para contaros cómo he llegado a ser puta, mis vivencias, mi intensa vida sexual. En fin, todo lo que no le puedo contar a cualquiera.

MariaG sexo natural, tu puta en Madrid