Author Archives: MaríaG

About MaríaG

Éste es mi espacio para poder rememorar esos hechos que no le puedo contar a cualquiera porque, simplemente, no me creería. Una pequeña bitácora de mi vida de puta.

La costilla de Adán

Ese día era excepcional, nos habíamos puesto de acuerdo todas y teníamos montada una buena juerga. Unas horaa en las que los clientes fueron usando sus tiempos con una o varias de mis amigas. Y en los tiempos sin ellos nosotras nos sabíamos consolar.

Viernes, Sábado, no sé qué dia era pero había fútbol y mucha animación.

Así que también me tocó a mí, con mi querida Rebeca. El tipo estaba borracho, muy borracho pero era  conocido, así que le ayudaríamos a terminar bien su noche.

Primero ella, una novedad bien sabrosa. Tumbada boca arriba y con las piernas abiertas, así acogía mi amante al viajero.

Me coloqué en la misma posición. Él, de rodillas, me miraba. Cerro los puños y se dejó caer sobre la camapara colocar un brazo a cada lado y sostener sus 130kg de peso sin aplastarme.

Pero un grito se escapó de mis labios y le empujé con todas mis fuerzas para salir de debajo. Uno de los puños había errado su trayectoria aterrizando justo en la base de mi pecho. Un crujido sonó y yo perdí por unos minutos la compostura.

Sentada a los pies de  la cama les animé a continuar. Respiré despacio para recuperar las formas, me moví muy despacito y recuperé mi sitio en el trío.

Y con  esas premisas conseguí terminar mi trabajo, eso sí, bastante más pálida que cuando comencé.

Así que sí, nuestra profesión tiene algunos riesgos; esa vez casi termino con una costilla de menos, como Adán. Y dando gracias de que sólo una de ellas fuera rota.

 

 

Besos

 

 

 

 

 

Las chicas y los diamantes

 

A mi novia y a mí nos gusta jugar y ponernos guapas.

 

Besos

Mi mejor cara

Me gusta tu cuerpo

“Me gusta mi cuerpo cuando está con tu cuerpo

es una cosa tan pero tan nueva

los músculos mejores y más nervios

me gusta tu cuerpo

y lo que hace.

Sus cómos la columna vertebral y me gusta sentir todos tus huesos

y el temblor y la firme suavidad

que yo habré una y otra y una vez, de besar,

y me gusta besarte esto y aquello

me gusta acariciar con lentitud

y sentir la descarga de tu piel eléctrica y lo que sea que viene sobre la carne abierta…

y ojos como grandes migas enamoradas
y quizá hasta me guste el estremecimiento
tuyo debajo de mí tan tan nueva. ”

 

E.  Cumming

Mi novia, LucíaC

Sorpresas te dá la vida

Jamás nadie le creerá,  por más que lo jure o lo confiese entre cañas.

Elecktra me avisó para compartir un cliente.  Nada más me dijo pero ambas gustamos de las sorpresas. Iba un tanto distraída,  hablando por teléfono hasta llegar al portal. Allí andaba un chaval jovencito y bien vestido con una identificación de empresa al cuello, llamaba al telefonillo y nadie le abría. Me cedió el sitio para que yo intentara y entonces, desde ese pequeño escalón y mirándole fijamente le pregunté aquello que muchos hombres desearían escuchar de una desconocida: ¿Quieres sexo?

Se quedó petrificado, hube de repetir la pregunta, sin aportar muchos más detalles. Simplemente tomé su mano y le conduje al interior del portal. Un beso en mitad de las escaleras y subió con brío hasta la puerta.

No había avisado, así que mi amiga nos abrió totalmente desnuda. El chico casi se desmaya de la impresión, una belleza, de generoso busto, curvas tremendas pero con un detalle  entre las piernas que hace de ella la mujer perfecta. Era la primera vez que contemplaba semejante prodigio.

Por toda explicación le dije que me lo había encontrado abajo, entonces ella, afirmando que era mono y sabiendo ya que el chico jamás había conocido las mieles de un travesti, le agarró de la nuca para comenzar a besarle mientras le desnudaba.

La siguiente sorpresa me la dio ella a mí. En la habitación estaba su cliente esperándonos pero también había un bello chaperito de cuerpo lampiño y elongados volúmenes. Éste de lo que no había gozado nunca era de una mujer.

Así que estábamos en una habitación dos hombres, un travesti, un gay y yo y cualquier combinación podría ser posible.

Las dos cojeamos de lo mismo, nos encantan los novatos, así que aferramos cada una al correspondiente como novias sedientas de pasión, para ir quitándoles todos sus miedos a base de excitación. Y a ratos les soltábamos un instante, nos mirábamos y volvíamos a despertar la lujuria.

Un mar de cuerpos entrelazados, de miembros generosos, enhiestos. Y yo derretida ante tanto potente placer.

Y estaba caldeándose sobremanera el ambiente cuando nuestro jefe decidió reducir los participantes a los iniciales y nos invitó a salir, primero al chaval y después a mí.

Me quedé con ganas de más de todo, con la entrepierna inquieta y las retinas impregnadas de ese olor indescriptible y brutal a sexo animal.

Besos

 

El tiempo entre costuras

Tú y yo somos tres

Está presente en la imaginación colectiva, todos hemos fantaseado alguna vez con situaciones desbordantes de morbo en que son dos las mujeres que juegan con un mismo hombre.

Y sin embargo, son muchos menos los hombres que buscan esta situación de lo que podría imaginar.  Y la razón principal me sorprende: Resulta que muchos dudan de poder llevar a buen puerto la situación, la tiranía de pensar que tienen que dejar a dos mujeres satisfechas.

De repente el juego a dado paso a una carga, si ya es difícil mantener contenta a una, imagina a dos.

Yo sólo veo una manera de encajar a tres en un lecho: partir de dos mujeres derretidas la una por la otra.

Permitirse besar despacio, sin prisas, acariciar cada escondrijo de su cuerpo, beberse cada poro, recorrer cada hoyuelo. Perderse en el roce de la piel, en la admiración de la belleza del cuerpo de otra mujer. Su olor con todos sus matices, su sabor.

Y en este baile, tan alejado de lo que se suele contemplar, el hombre puede gozar de la contemplación de la belleza; y, poco a poco, servir de nexo de unión entre ellas, prestar dos manos más para el placer.

Es desde este otro concepto desde el que un trío puede convertirse en un delirio.

Cada vez hay más porno en internet donde deleitarse en las mil maneras posibles de compartir un trío.

http://es.xhamster.com/movies/4324889/núbiles_porn_hot_threesome_fuck.html

Besos

 

 

MariaG en pololos

Café para dos

Tres años y medio han pasado y le he echado de menos.

Quedamos en una cafetería, un zumo y frases cordiales. Pero andaba nerviosa, me hormigueaba algo muy dentro y se abría paso entre mis piernas, hasta no dejar que me concentrara en sus palabras.

Las primeras insinuaciones pareció que no surtían efecto, pero also se le iba alterando. Entonces le mostré unas fotos de mi novia, unas fotos tomadas después de una noche apasionada, en una cama revuelta y con frío en los pezones. Ahí cayó su resistencia, su expresión era nueva, de ojos brillantes y boca abierta. Entonces ya pude mencionarle lo que me acordaba de aquel día en que fui a su casa o de aquel otro en que me dijo aquello de “hermanita, hoy te voy a dar por el culo” y lo hizo, vaya si lo hizo.

Había transcurrido media hora y estaba llevando a mi hermano de la mano, a dos manzanas de allí para continuar el café en la intimidad.

errada la puerta, su abrazo me atrajo, rotundo, firme. ¡Cuántos  había añorado esos besos! Me besa como algo mío, me besa como desde siempre, como hay que besarme, como si fuera yo misma. Me besa y me estremezco hasta los pies. Pero no me besa y ya está, no pasa a otra cosa, sino que me besa y me besa y sigue besándome entera, dibujándome con los besos.

De pie, la ropa fue cayendo, la piel estremecida. Acariciaba su cabeza enterrada entre mis pechos, me estrujaba, me devoraba, mamando de las tetas como si fuera a robarme el alma con esos orgasmos arrebatados. Yo sólo entrecerraba los ojos, sólo centrada en sentirle en cada centímetro que recorría. Y como regalo quiso probarme, alimentarse de mis jugos. Por verle así entro me derretía y seguía gimiendo y retorciéndome. Entonces me colocó de medio lado, desde atrás empujó mi pierna y la levantó un poco, quería exponerme, dejar mi culito bien abierto y contemplarlo. Nunca lo había sentido esos besos tan íntimos y que tanto parecían gustarle. Jugaba con su lengua en mi agujerito, succionando y acariciándolo, me tenía totalmente rendida a sus dedos.

Apartó su cara, se enderezó y dejó que todo su cuerpo fuera aproximándose al mío hasta cubrirme por completo. Así le recibí, con las piernas bien abiertas y los ojos entrecerrados.

Cada segundo fue agónico, lentamente se encajó para ir poco a poco entrando en mí, aguantando la respiración, desmadejada de placer. Era mutuo, él impedía que me cimbreara bajo su peso, quería retenerse, disfrutarme un poco más. Inmóviles, unidos también por nuestras bocas. Ni contorsiones, ni posturas variadas, sólo la quietud de la intensidad contenida, gemidos apenas ahogados en la garganta.

Fue llegando solo, incontenible y arrollador, inundándonos de placer. Y así fundidos continuamos besándonos como recién enamorados.

Besos

Este espacio lo he buscado para contaros cómo he llegado a ser puta, mis vivencias, mi intensa vida sexual. En fin, todo lo que no le puedo contar a cualquiera.

MariaG sexo natural, tu puta en Madrid